La minería aurífera contra el oro verde de la biodiversidad

El aeropuerto “Padre Aldamiz” de la ciudad de Puerto Maldonado debe ser el único en el mundo construido con oro.

| 05 marzo 2009 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 2.2k Lecturas
2275

Terminado en tiempo récord por razones militares, porque de ese aeropuerto partirían los “Sukoi” para bombardear Santiago de Chile, los constructores no se dieron tiempo de separar el oro mezclado con la arena y las piedras de los lechos aluviales.

Por eso, si el precio del metal aurífero que los faraones llamaban “carne de los dioses” sobrepasa la barrera de los 1000 dólares la onza, es posible que cualquiera de estos días los mineros informales empiecen a picar la pista del aeropuerto. Suponemos que los que traficantes de tierras que han invadido los terrenos del terminal aéreo están preparando sus picos y barretas.

Un estudio elaborado por el Padre Xavier Árbex de Morsier, de la Comisión de Pastoral Social y de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, demuestra que la minería informal ha destruido en los dos últimos años más de 10 mil kilómetros de bosque primario, incluyendo la contaminación y la muerte de los arroyos y lagunas especialmente en “Huacamayo” y “Delta”, en Madre de Dios. Otros lugares, como la isla “Rolín” en el río Madre de Dios, sucumben a la destrucción.

La maquinaria de la destrucción, de acuerdo al estudio del Padre Árbex, está compuesta por 550 máquinas pesadas (entre cargadores frontales, retroexcavadoras y volquetes), 1,000 motores “chupaderas” y más de 150 dragas. A este aparato que tritura la naturaleza hay que agregar la contaminación que producen 200,000 galones de gasolina que se queman por día, además de 1,500 litros de aceite derramados en el suelo.

No es todo. El estudio estima que el 2009 se utilizarán 80 toneladas métricas de mercurio o azogue que envenena el área y contamina los ríos. Los peces de algunos ríos madrediosenses ya no son aptos para el consumo humano.

Detener este apocalipsis no es una misión imposible. El Padre Árbex recomienda en su estudio la prohibición del comercio y uso libre del mercurio, la Zonificación Ecológica y Económica que determine las áreas de concesiones mineras, el empadronamiento de los 20 ó 30 mil mineros informales en forma asociativa, el inicio de un programa de desintoxicación de la población y un monitoreo permanente de la calidad del agua.

Todo el mundo coincide que en diez años más no habrá oro y el oro verde de la biodiversidad se habrá extinguido en Madre de Dios y quizás en toda la Amazonía.

Para entonces, los cortoplacistas, los que han vendido su alma al oro y a la riqueza fácil y los que no piensan en el futuro, se habrán comido la gallina de los huevos de oro de la biodiversidad. Por supuesto que el más satisfecho de todos ellos será el Dr. Alan García Pérez, el gran benefactor del la minería en el Perú.

Loading...



...

Róger Rumrrill

En el ojo de la tormenta