La mesa sucia

Al fujimorismo y a Del Castillo les interesa mantener viva la idea de que el oficialismo actual y los herederos de la dictadura no son la misma cosa. Eso, mientras hacen las mismas cosas. Keiko puede pedir la cabeza del premier, y este último decir ante el Dr. San Martín, que el papá de Keiko persiguió a García y quiso eliminar a su carnal Coquito. Pero cada vez que hay que votar una censura a Alva o definir la conducción de la mesa directiva, los votos orientados desde Palacio y la Diroes van en la misma dirección. Y el Jorge y la Keiko aplauden sin tapujos.

Por Diario La Primera | 03 ago 2008 |    

A esta dinámica recurrente el profesor Tanaka la ha descrito como una “coincidencia de objetivos”, que no significaría necesariamente un pacto entre las partes, ya que habría muy poco que ofrecerse de unos a otros. Lo que es casi como afirmar que no hay nada en el juicio del Fundo Barbadillo en lo que el gobierno pudiese influir. Lo que es por lo menos discutible. Digamos, sin embargo, que en lo que va del régimen los hijos de la dictadura han ganado una enorme legitimidad como sector válido de la política peruana y aliado estratégico del bloque que se enfrenta a los antisistema. Ya nadie los abuchea o excluye.

Y el punto adicional que han acumulado en este mes de julio es que se han convertido en el fiel de la balanza para una nueva mayoría de gobierno que incluye al grupo de Castañeda, los evangelistas de Lay, el Opus Dei político de Rafael Rey y una creciente lista de tránsfugas, que no son, por si acaso, simplemente los que cambian de bando, sino los que venden sus posiciones por prebendas del poder o por perdones a sus corruptelas personales. Esto es lo que celebraban, con Los Iracundos, el círculo más íntimo del chino, el último 28 de julio.

O sea que sí ganan. Y están por ahora en camino a una alianza de gobierno para el 2011, que probablemente se pueda calificar también como una mera coincidencia de objetivos y que no impida las puyas entre el “demócrata Coquito” y la gorda hijita de su papá. ¿Qué consigue el APRA, con esta coincidencia sistemática y de escasa higiene política? Simplemente que le dejen las manos libres a García y al Ejecutivo, para el verdadero pacto que interesa que es el del gobierno con la gran empresa. Estamos ante una ofensiva de neutralización de instituciones, que puede pasar por el copamiento y/o por el empobrecimiento radical de su imagen, pero cuyo efecto final es generar el vacío para que se imponga la voluntad del presidente.

Algo para lo que Fujimori requirió un golpe de Estado, el SIN de Montesinos y el Ejército de Hermoza Ríos. Y con lo que estableció el terreno de la antipolítica y la desideologización que es donde actualmente nos movemos. Y que explica la mesa podrida que hoy dirige el Congreso.

Referencia
La mesa sucia

    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista