La maldición de Tía María

A nivel mundial, los estudiosos de la minería y el petróleo en el desarrollo, han acuñado el término de “la maldición de los recursos naturales”. Resulta que, cuando se analiza estadísticamente, los países que tienen más minería y petróleo tienden a tener menos crecimiento económico, más desigualdad, más corrupción, menos democracia y más inestabilidad política. Lo refrendan el Premio Nobel Joseph Stiglitz y Jeffrey Sachs.

Por Diario La Primera | 14 set 2010 |    

La razón es simple: hay ahí mucho, mucho dinero, y para que las grandes trasnacionales logren apropiarse de él, tienen que convencer a los gobiernos que los apoyen. Sin apoyo del gobierno, no pueden tener el control del territorio que les es indispensable para sacar los minerales. Para lograrlo, recurren muchas veces comprar gobernantes o candidatos, y en los peores casos, incluso arman ejército, como en la película “Diamantes de sangre”.

Esta semana hemos visto una de las peores muestras de esa maldición en relación al proyecto Tía María que se ubica en la provincia de Islay. En esa zona, la población votó en una consulta abrumadoramente (más de 90 por ciento) en contra del proyecto minero, porque pretendía llevarse el agua que los agricultores necesitan. El estudio de impacto ambiental que presentó la empresa era incompleto y sesgado. En estas semanas, el Presidente del Frente de Defensa, Pepe Julio Gutiérrez, postula a la alcaldía de Cocachacra, uno de los distritos involucrados.

La candidatura de Pepe Julio Gutiérrez ya ha merecido dos menciones del Presidente de la República, criticándolo de anti- minero. García insiste en que la minería traería un montón de plata de canon, luego de que se resiste al impuesto a las sobreganancias que más de 30 países han aplicado y que ahora incluso el derechista Sebastián Piñera ha impuesto en Chile. Un simple cálculo indica que los peruanos perdemos, por no aplicar el impuesto a las sobreganancias a la minería ya existente, 5 veces más que todo lo que nuevas minas podrían aportar.

Luego de la abusiva e ilegal intromisión de Alan García, esta semana una maniobra fraudulenta pretende dejar a Pepe Julio Gutiérrez fuera de carrera. Una tacha, presentada fuera del plazo legal, ha sido aceptada por el JNE sin respetar los plazos establecidos para la defensa. La tacha se sustenta en decir que Pepe Julio Gutiérrez estaría una sentencia por un delito, lo que sencillamente es mentira. Este gobierno lo ha acusado por haberse comprometido con la protesta de su pueblo, pero el juicio continúa.

Como en las peores experiencias africanas, una poderosa trasnacional con la billetera bien gorda y dispuesta a todo, aunada a un gobierno abusivo, pretende desvirtuar la democracia. No podemos aceptarlo.


    Pedro Francke