La linda sonrisa de Federico

Federico Danton se ‘robó’ el show. Eclipsó a los ‘robocops’ y el trote del Ejército fue sólo práctica de ‘Steps’. El hijo del Mandatario apareció junto a su ‘bró’ mayor, Alan Raúl, el mismo que necesita un Personal Trainer porque de redondo pasó a cuadrado y con el niño ahí casi se transforma en elipse. Era la economía chilena al lado de la peruana o el artista ventrílocuo con su muñeco. La otra ‘foto’ fue el desplante que hizo el Presidente al despedirse tempranamente cuando faltaba el paso de la guardia montada. García es un correctísimo seguidor del protocolo, así que este desaire pudo originarse por dos motivos: Alan estaba con la resaca y el prozac no surtió efecto o no quiso saber nada con los caballos. Esta última me parece la más acertada aunque contradictoria, porque ya el 28 Alan había iniciado su ‘especial relación’ con los cuadrúpedos; saludó a un caballo de su escolta ‘Húsares de Junín’. Le dio una palmadita y se puso a mirarlo cercanamente. Los dos hicieron gestos pero García ganó en puchero. Su relación con los equinos es una cuestión de cábala. Le trae suerte dedicarle a cualquier ‘rocinante’ suelto por ahí su “feliz 28”. Es más, hace exactamente un año besó la mocha de otro caballo. Siempre el corcel ha significado belleza y elegancia. Y él se regocija ‘caleta’ al leer su apodo ‘caballo loco’. Cuando Alan se despidió repentinamente del estrado quiso ignorar a la caballería, a sus ‘súper egos’ con herraduras. Pero chocó con un prudente asesor que lo regresó en el acto a su sitio. Se peinó y puso el rostro adusto. Mientras tanto, el pequeño Federico dibujaba una sonrisa de cámara digital a causa de su dislate.

Por Diario La Primera | 30 jul 2008 |    

 


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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