La lengua larga y la revocatoria

¿Acaso la izquierda no insulta?, se pregunta el jefe periodístico de la revocatoria y cita a alguien tan izquierdista como Álvarez Rodrich por decir que el comando de los revocadores tiene peor reputación que el Cártel de Medellín, añadiendo que si él escribiera eso de Villarán los del otro lado se mueren.

| 15 enero 2013 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 991 Lecturas
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Con eso pretende que decirle pituca, inepta, vaga a Susana Villarán no sería sino la respuesta justa a que sus oponentes hagan uso de expresiones como revocatoria mafiosa o le hayan clavado lo de Marco Turbio a su jefe político. O sea habría empate de lengua larga. Y todo tranquilo.

Pero no. Y Aldo M es el menos indicado para hacer de Pilatos cuando desde el verano del 2011, cuando comenzaba la gestión de Villarán, ya estaba inventando lo de “Lady Vaga”, Villaharagán” y otras, a pesar de que como periodista no es exactamente un modelo de amor al trabajo (nadie toma más vacaciones que él, se ausenta por feriados largos, llena sus columnas con invitados, se autocita y repite, etc.).

Por supuesto que lo de “pituca” es de autoría más pedestre ya que Aldo M siempre fue un aspirante a la clase alta. Pero qué importa por ahora si se contrapone ricos contra pobres, blancos contra cholos, para ganar una elección en tiempos más o menos inmediatos. El hecho es que la descalificación personal de la alcaldesa sin argumentos políticos serios y con operadores y financiadores ocultos fue lo que hizo evidente que se había organizado una mafia para apoderarse del Municipio de Lima.

Ahora, otra cosa es detenerse en las personas que dan la cara por la revocatoria y preguntarse de dónde salieron y si algo bueno han hecho por la vida. Un abogado que vende servicios municipales a favor o en contra según le paguen; un sin oficio conocido al que le han prohibido hablar para que no la empeore; un evangelista fanático y homofóbico. Y a todos ellos se agregan empresarios del transporte que ganan con el actual caos, dirigentes de La Parada con sangre en el ojo, el jefe de los sindicatos paralelos de construcción civil que hacen extorsiones y asesinatos, los más corruptos alcaldes y exalcaldes de la ciudad, una delegada del APRA escogida por su estilo de bronca (la ligan al Comando Rodrigo Franco) y otra fujimorista por el mismo motivo.

Todo esto efectivamente parece un cartel mafioso de baja estofa. Pero a nadie se le ha ocurrido pasar de un comentario de prensa que refleja al final de cuentas una opinión particular en medio de la batalla, a convertirlo en el centro de la polarización política y llenar la ciudad con pintas sobre el tema. Finalmente, quienes escogieron el plantel de los revocadores y los proveen para que sigan adelante, sabían qué clase de pelea estaban empujando. Si yo contrato al “cholo Jacinto” para que me ayude en mis negocios, ya sé el tipo de “ayuda” que me va a brindar.

Eso se aplica perfectamente a la revocatoria y basta una revisión de los “turbioaudios” para verificar los intereses y las movidas de trastienda detrás del actual show político de los supuestos “rostros del pueblo”. Entonces, no es tema de meros insultos o de victimizarse frente a la chaveta política que se ha puesto en movimiento. Es mucho más que eso. Es advertir a la ciudad, el riesgo que se ha abierto de degradación de la lucha política. Y todo por dinero, es decir el que ya se birló anteriormente y el que creen poder llevarse los que están a la espera que les tiendan la cama.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista