La judicialización de la política y lo sucedido en La Parada

Allí donde prevalece el principio de la alternancia en el poder, es decir, en los países que tienen Constitución e instituciones democráticas sólidas, la política es la lucha por el poder por medio del diálogo y la confrontación de ideas.

| 28 octubre 2012 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.6k Lecturas
La judicialización de la política y lo sucedido en La Parada

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Así no se llega a ninguna parte. ¿No sería mejor apoyar? Me queda claro que la alcaldesa necesita ayuda y que es urgente recobrar el principio de autoridad.
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El principal recinto para ello es el Parlamento y los medios de comunicación social que le sirven de caja de resonancia. Los partidos se esfuerzan por convencer al electorado que su programa de gobierno es el mejor para el próximo período gubernamental.

En ese debate civilizado no cabe duda que es legítimo avanzar en las posiciones aprovechando los errores del oponente y denunciando, cómo no, los actos de corrupción y las conductas reñidas con la ética. Eso es lo normal.

Pero en el orden de las prioridades, primero es el debate, la fiscalización y el control. La denuncia del adversario es lo segundo. En el Perú, sin embargo, acontece todo lo contrario.

Ya se sabe que el Parlamento no es el mejor espacio para el debate serio sobre la educación, la seguridad ciudadana, el crecimiento económico, la tecnología, la seguridad social, los derechos de los trabajadores, la optimización de la igualdad de género y tantas otras cosas más que guardan relación con el llamado “bien común”.

Los actuales congresistas no tienen oficio político. Por eso es que la prensa termina por imponerles la agenda. Viven, respiran, bailan y se mueven al compás de la música que los medios de comunicación les pone. Y como el “bien común” no vende, la prensa destaca y condiciona el debate público a los temas de escándalo. ¿La sociedad del espectáculo? No lo sé.

No digo que esto esté mal pero no debería ser lo primero o lo más relevante. Lamentablemente vivimos en un país que está al revés. El descrédito, la sanción y el castigo del oponente son la pauta para decidir la noticia y para marcar el debate político.

En ese contexto, el Poder Judicial se ha convertido en el arma legal para acallar, atemorizar y menoscabar la legitimidad de los políticos o de quienes se dedican a la política. Todo se judicializa.

Faltan ideas y creatividad para inducir al electorado a interesarse por los temas de fondo. Poco importan las relaciones internacionales, el comercio, la educación, el analfabetismo, así como la impostergable integración del Estado con la nación.

Si un distraído lector no se ha percatado de lo que digo, repasemos entonces los principales debates de la política en el Perú de los últimos tiempos:

- Javier Villa Stein, los delitos contra la Humanidad y la Corte Interamericana.

- El indulto a Fujimori.

- Luis Castañeda Lossio y el caso Conmunicore.

- La sanción disciplinaria contra el congresista Javier Diez Canseco.

- El gobierno de Alan García y la Megacomisión.

- El caso BTR y los famosos petroaudios.

- Alberto Quimper y la actuación del TC.

- El juicio contra los comandos Chavín de Huántar.

- Alejandro Toledo y su ministro Diego García-Sayán culpables de indultar terroristas.

- La revocatoria de Susana Villarán, que es también una forma de sanción.

- Las supuestas gollerías de Antauro Humala y la defenestración del jefe del Inpe.



Ya en las redes sociales como el Twitter y el Facebook, el trending topics es lo sucedido en La Parada. Algunos hablan del Susanazo con explícita referencia a lo que sucedió en Bagua durante el ministerio de Mercedes Cabanillas.

La semana que empieza, pues, estará marcada por los cuestionamientos a la alcaldesa. Tendrá que ir al Parlamento junto con el ministro Pedraza a dar cuentas.

En ese escenario con los reflectores puestos sobre su rostro, sus opositores tratarán de hacer leña del árbol caído. Dirán que no sabe donde está parada y que en La Parada se manchó las manos de sangre.

Si como es costumbre en el Perú, entonces se formará una comisión investigadora, se hará las denuncias respectivas contra ella y la presión caerá sobre el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Como no hay delito por ninguna parte, cuando el Ministerio Público y el Poder Judicial la exculpen, los medios de comunicación volverán al ataque. Ya estoy viendo los titulares de los medios: “Limpian a Susana Villarán”.

Mientras tanto habrán pasado meses, sino años, discutiendo sobre si hubo improvisación, ineptitud, etc, etc, etc. El resultado final es una ciudad paralizada y los vecinos desorientados porque no hubo posibilidades de discutir lo que es importante, lo que es mejor y más bueno para Lima.

Así no se llega a ninguna parte. ¿No sería mejor apoyar? Me queda claro que la alcaldesa necesita ayuda y que es urgente recobrar el principio de autoridad.


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Carlos Mesía

Opinión

Expresidente del Tribunal Constitucional