La irracionalidad de la ley de cuotas

El pernicioso Decreto Legislativo Nº 1084, que estableció la asignación de cuotas individuales de pesca, fue copiada del sistema chileno que empezó el año 2001, durante el gobierno de Ricardo Lagos, usando hasta los mismos argumentos como: “… terminar con la carrera olímpica del mar”, y determinó en el Perú el inicio de una lamentable etapa de depredación de los recursos pesqueros, el desempleo de millares de pescadores, el empobrecimiento de los puertos del litoral, la evasión de obligaciones tributarias, y la destrucción de la pesca artesanal, en beneficio de un selecto clan de empresarios. En el país vecino del sur, 7 grupos familiares son los beneficiarios con un sistema que en el 2002 el Congreso Chileno extendió por 10 años más, y que acaba de considerarse en una nueva ley de pesca, objetada y apelada por un grupo de parlamentarios opositores ante su Tribunal Constitucional, argumentando que es atentatoria contra la extracción artesanal y sus recursos pesqueros.

| 30 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 842 Lecturas
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Mientras en Chile se argüía la necesidad de reconocer la inversión privada, darle seguridad legal y supuestamente defender el empleo, en nuestro país los pretextos señalaban la necesidad de eliminar la contaminación del mar, solucionar el exceso de capacidad de bodega de la flota industrial, y velar por el trabajo y derechos de los pescadores; alegatos destruidos por la cruda realidad. En lo económico, mientras en Chile el aporte tributario de los empresarios es de un 0.6% del valor de sus exportaciones, nuestros industriales pesqueros apenas contribuyen con alrededor del 1%. Se demuestra, pues, la carencia de imaginación en los argumentos, e insensibilidad en los aportes tributarios, tratándose de un millonario y raudo negocio harinero, donde abundan claros indicios de corrupción.

Para establecer las cuotas de pesca en el Perú, se consideró las capacidades de bodega de las embarcaciones favorecidas, y las extracciones de los 2 últimos años al momento de emitirse el Decreto Legislativo, y tal vez dentro de algunos años procurarán imponer, igual que en nuestro país vecino del sur: “… la necesidad de reconocer los derechos históricos de los industriales”, para pretender eternizar una abusiva norma.

Las embarcaciones industriales peruanas, carecen de refrigeración en sus bodegas, y por el tiempo que demoran desde las zonas de pesca a las fábricas, además de la espera de turno para descargar, el pescado es afectado por un rápido proceso de descomposición, ocasionándose la caída al mar de restos, líquidos aceitosos y proteínas solubles, que representan una merma aproximada del 20% del peso total, y la consecuente contaminación del mar. Acostumbrados a pescar dentro y en las cercanías de las primeras 5 millas marinas, los armadores industriales, se resisten a realizar sus operaciones extractivas luego de las 10 millas, como lo establece el D.S. 05-2012, arremetiendo y pretendiendo la desaparición de las pequeñas embarcaciones artesanales y las de menor escala, para monopolizar nuestro mar. La pesquería debe permitir la participación de muchos y no pocos empresarios, respetándose el ordenamiento, crecimiento, perfección y orientación al mejoramiento del nivel de vida.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar