La insoportable levedad del APRA

¿Por qué tanto escándalo ante la alianza del APRA con el fujimorismo? Francamente, no es para tanto. Los actores en el escenario son conocidos y están haciendo lo de siempre: casarse con los enemigos de la democracia.

Por Diario La Primera | 07 ago 2008 |    

Puede que la ética, la cultura democrática y la buena política censuren esta alianza, pero para la real “politik” es un buen negocio altamente rentable que da poder y dinero. Y esto no es nuevo.

En 1956 el APRA se alió con Manuel Prado, formó la “Convivencia”, y se olvidó de su origen antiimperialista, luego del encierro de cinco años en la Embajada de Colombia, impuesto a Haya de la Torre por la dictadura de Manuel Odría.

En junio de 1962, militares de por medio, le quitaron al aprismo las elecciones por “fraude” y llamaron a elecciones un año después que ganó Fernando Belaúnde Terry. ¿Y qué hizo el partido de Haya? Pues hizo alianza con el dictador Manuel Odría, (Coalición Apra-UNO) para sabotear al belaundismo desde la derecha.

En 1985, con el APRA en el gobierno, Alan García no encontró mejor opción que hacer una alianza amical, bajo la mesa y de espaldas al pueblo, con los portaestandartes del gran capital, más conocidos como los “doce apóstoles”, quienes lo traicionaron cuando quiso nacionalizar la banca y le organizaron una derecha pura y dura que contribuyó a desbarrancar el final de su gobierno y a llevar al poder a Alberto Fujimori, sacado de la manga a última hora para liquidar al APRA y a Mario Vargas Llosa.

En 2006, Alan llega por segunda vez al gobierno y repite la receta: alianza con Fujimori que lo persiguió para matarlo, al que pone en cárcel dorada con familiares, amigos y cantantes, a pesar de haber sido reconocido por el INPE como reo peligroso por haberse fugado del país para eludir la justicia, y, por si fuera poco, hace alianza con los apóstoles del gran capital, especialmente la minería y la banca a quienes les perdona el impuesto a las sobreganancias. Se consolida el “aprofujimorismo”.

Qué tal currículum: apropradismo, aproodriísmo y aprofujimorismo. ¿Qué dirá Mario Vargas Llosa, que visitó tan gentilmente a García, cuando Alan lo invite a tomar tecito con Fujimori en la Diroes? ¿Qué hemos hecho los peruanos para merecer este arroz con mango?

Alto precio nacional e internacional va a pagar el APRA por esta nueva alianza, de espaldas a la defensa de la democracia, los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y al manejo transparente de las instituciones del Estado.

Ante estos hechos tenemos que reconocer que los peruanos no sabemos elegir a nuestros gobernantes y por si fuera poco, metemos la pata hasta la ingle cuando los reelegimos.


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista