La infamia se llama “Comandante Camión”

La infamia tiene muchos nombres en el Perú. Y cuando se escriba su historia quizá falte sitio en el índice onomástico. Pero hay un nombre que tiene un lugar bien ganado, esto es, álvaro Artaza (a) Comandante Camión, responsable directo, si no ejecutor, del asesinato del periodista de “La República” Jaime Ayala Sulca.

Por Diario La Primera | 09 ago 2008 |    

Hace 24 años, Ayala, un joven delgado, serio, periodista por vocación, acudió al cuartel de la Infantería de Marina en Huanta. Iba a quejarse por el maltrato de sus familiares por los subordinados del militar, que lo recibió sonriente y lo hizo pasar.

El amigo que lo acompañaba, lo esperó varias horas pero Jaime no salió. Cuando reclamó le dijeron “hace rato que se fue”. Fue la primera mentira para lo que ya nadie duda fue un asesinato más de aquellos militares.

Desde ese 2 de agosto de 1984, los periodistas y su familia vienen reclamando con insistencia que la Marina revele lo que pasó con Jaime Ayala y que la justicia se haga cargo de los responsables.

Cuando lograron llevar a juicio al teniente Artaza en el fuero civil (El Fuero Privativo Naval lo había absuelto del cargo de homicidio masivo en Pucayacu) y faltaban dos dìas para su presentación ante los jueces, sucedió lo increíble. Su familia denunció que desconocidos lo habían secuestrado. Era el 12 de febrero de 1986.

En setiembre de 1989 la Marina pidió, y consiguió, que se declarara judicialmente la “muerte presunta” de Artaza “del cual no se tienen noticias”. Y en apariencia esto terminaba con el caso.

Pero en 1987 el ahora fantasma “Artaza” siguió litigando y logró una sentencia en el Tribunal de Garantías Constitucionales.

En síntesis, una burla.

En junio del 2003 “La República” denunció que Artaza vivía tranquilo y en paz en Mami y su familia lo visitaba regularmente. Y que viajaba a Lima usando otro pasaporte, etc.

Es una historia larga de contar, repleta de detalles que asombran a los que piensan todavía que hay justicia en el Perú y que crímenes como aquel pueden y deben ser investigados y sancionados. Es un problema de impunidad.

Ya están sacando decenas de cadáveres del Estadio que manejaba ”Camión” y un día de estos hallarán el de Jaime Ayala. ¿Qué les diremos entonces a los marinos?


    Juan Gargurevich

    Juan Gargurevich

    Opinión

    Columnista