La Haya: Se ha ganado la instancia procesal

El 14 de agosto de 2004, el presidente Lagos, en declaraciones a radio Bío Bío, anunció que Chile presentaría una excepción de competencia cuando el Perú procediese a formalizar su demanda ante la Corte Internacional de Justicia: “…Y qué es lo que dirá el otro país? Dirá, usted no tiene que meterse en esto, y se producirá una contienda de competencia”. No se ha producido la contienda de competencia, pues Chile de manera contraria a su posición inicial ha optado por no presentar excepciones preliminares en el juicio.

Por Diario La Primera | 22 junio 2009 |  786 
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Es una decisión que tiene un impacto relevante en el proceso judicial y por ello es necesario responder a dos interrogantes para comprender mejor su significado y alcance: ¿Qué efectos tiene esa decisión? y ¿por qué ha sido adoptada?

La no presentación de las excepciones preliminares significa que Chile reconoce la existencia de la controversia jurídica marítima con el Perú, hecho que antes había negado sistemáticamente. Al reconocer la existencia de la controversia, admite que la Corte es competente para ver el caso y que la demanda tiene amparo jurídico. El Perú ha ganado la instancia procesal.

Eso prueba que teníamos razón en la defensa de los intereses nacionales al señalar que la viabilidad procesal del juicio estaba asegurada, como lo afirmé y sostuve, el año 2004, en la sesión plenaria del Congreso de la República, al informar al pleno sobre la decisión del gobierno del presidente Alejando Toledo de llevar el caso a la Corte.

Chile ha actuado de esta manera por sensatez y cautela, pues la solidez de los argumentos jurídicos peruanos sobre la existencia de la controversia hacían de la presentación de las excepciones preliminares una opción perdida de antemano. Especialmente, si se considera que en el año 2004 el Estado chileno ya había reconocido formalmente la controversia en dos documentos fundamentales: el comunicado conjunto que firmé con el canciller Walter el 4 de noviembre de 2004 y el intercambio de notas que realicé con la canciller Alvear el 19 de julio y 10 de setiembre de 2004. La demanda peruana sustenta la existencia de la controversia, precisamente, en este último documento.

Ganada la instancia procesal, viene ahora el desarrollo del proceso judicial para resolver la controversia. En esta fase el triunfalismo no tiene lugar, más bien la seriedad y el rigor jurídico.

No fue fácil sostener la posición de ir a La Haya y más aún de convencer que teníamos la razón procesal en torno a la cuestión crucial de la competencia obligatoria, que hoy hemos ganado. Los principales objetores vinieron de la propia patria, para defender los intereses de la patria ajena: como el caso de la periodista Cecilia Valenzuela que preparó y emitió un especial de la “Ventana indiscreta”, para sostener que la posición de llevar el caso a la Corte era prácticamente un invento mío, sin asidero jurídico, argumentando además que los límites ya estaban definidos. Cito el caso sólo por el imperativo moral del registro histórico.

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Propia



    Manuel Rodríguez Cuadros

    Manuel Rodríguez Cuadros

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