La guerra final que no termina

Para poder ser elegido en las próximas elecciones israelíes hay que tratar de demostrar que uno es capaz de llevar la guerra contra el llamado terrorismo palestino “hasta el final”, y como los cínicos de Hamas han construido sus cuarteles en medio de la población civil, será inevitable el costo en vida de niños y ciudadanos indefensos que explotarán por los aires para que Olmert demuestre que no es menos asesino que lo que promete Netanyahu que es el favorito para ganar.

Por Diario La Primera | 31 dic 2008 |    

La “guerra hasta el final”, que dura 60 años, no puede ser realmente final, si las armas y el suministro que recibe de Estados Unidos, que van asociadas a la ayuda económica y tecnológica, dependen de su condición de Estado “amenazado”; y la política interna se basa en la idea que una bomba que hace explotar un adolescente de Gaza en un autobús israelí, es una continuidad del holocausto judío, y que para sobrevivir hay que matar tantas veces como sea necesario a los herederos del antisemitismo.

Nadie ha tenido éxito político en Israel postulando una propuesta de coexistencia e integración con los palestinos, una posibilidad de progreso y un Estado para todos los que habitan la península. Los que así piensan están cuestionando los principios de 1948: que los judíos eran una nación sin territorio, que en la Palestina no había nadie, y que esos que reclaman por haber sido desplazados y humillados son parte de una conspiración extremista árabe islámica para que no se cumpla el destino de Israel.

Tampoco tiene mucho eco la fórmula en la que Rabin terminó coincidiendo a medias con Arafat, que decía que debía haber dos Estados, uno sobre los enclaves que determinó la ONU en el 48 (Gaza, Cisjordania) y otro sobre el resto de la Península. De ahí nació la autoridad autónoma como un germen de Estado independiente. Pero Israel ha hecho lo posible por sabotear este proceso, porque presume que una organización estatal, por más débil y maniatada que nazca, es aún más peligrosa que el terrorismo de los que no tienen nada.

Hamas es la expresión de la parte de la Palestina que vio las concesiones de los líderes de la OLP como una traición a su propia guerra total contra el ocupante sionista. Y para Tel Aviv fue la fuerza marginal para no avanzar ningún acuerdo y emprender nuevas masacres. En esencia, para que el sistema que vive de la guerra y de la muerte siga funcionando. Y lo más peligroso ha sido, nuevamente, un Hamas capaz de dialogar y de hablar de paz. Contra eso, aviones F 16, helicópteros artillados, misiles y una invasión terrestre que se prepara, otra vez para la batalla final, que no será el final de nada.

Algo más, este ataque de Israel busca demostrar que Barack Obama no existe para política de cercano y mediano oriente. Había que bombardear antes que asuma el gobierno para que sepa a qué atenerse. Y el hombre permanece callado mientras mueren cientos de palentinos, entre ellos decenas de niños, y Bush repite así se hace.

    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista