La guerra de la cocaína

¿Qué es terrorismo? Parece que sobre el tema caben dos definiciones: (a) la clásica, que más o menos significa un acto de violencia cuya finalidad es provocar miedo e inseguridad en la población civil; (b) la que usan nuestros periodistas actualmente: “terrorismo es lo que hacen los terroristas”.

| 05 agosto 2009 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 572 Lecturas
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Aclaro: el ataque a la fortificada comisaría de San José de Secce en Huanta es una operación militar típica que carecía de objetivos civiles y políticos. Los analistas señalan que se trata de mostrar poder y control sobre una de las rutas claves del narcotráfico, probablemente para que se reconozca a la estructura armada que queda de Sendero Luminoso como la que puede garantizar el paso en la zona.

En sustancia el problema del VRAE es que lo que alguna vez se llamó remanentes, que eran columnas sobrevivientes de la subversión encontraron la manera de durar y se especializaron en vender servicios a las organizaciones de la droga. Sin duda no eran los únicos que se ofrecían para esa tarea, por lo que también hay una competencia por la eficacia.

Lo que ocurre cuando se emplea el término terrorismo o narcoterrorismo para esta nueva realidad de los 2000 es que se mezcla la propaganda y la guerra ideológica con el análisis preciso sobre el tipo de enemigo que se enfrenta. Como herederos de Sendero que era “terrorista”, los seguidores de Alipio y los hermanos Quispe Palomino tienen que ser “terroristas”, y como tienen tratos con el negocio de la droga, son narcoterroristas.

Pero ¿adónde se va con esta definición? ¿Le interesa al narcotráfico restaurar el clima de zozobra que había en los 80 y 90, en que nadie se sentía seguro y que empujó a muchos campesinos a organizarse en estructuras de autodefensa? Todo indica que por el contrario están trabajando de otra manera con la población y que por eso no hubo un rondero o alguna persona que avisara a los policías que una nutrida columna venía a atacarlos.

Hace tiempo que hay una resistencia a admitir que estamos en el germen de una guerra distinta a la de hace 15 ó 20 años. La explicación para esta ceguera es que tenemos políticos que necesitan renovar el miedo en las ciudades, asumiendo que del VRAE viene un nuevo Tarata, y que les interesa vivamente hacer conexiones con las FARC, bolivarianos, Casas del Alba, Pizango, Patria Libre y cuanto puedan meter en la bolsa. No les importa si el plan VRAE está basado en una serie de falacias que van a conducir a la derrota.

De ahí tantas veces que uno escucha volver sobre tópicos manidos, como que hay que darle más dinero al Interior y sector Defensa, o reforzar la inteligencia, lo que se repite cuando matan policías, y luego las cosas quedan en la nada y volvemos a Mulder y Menchola. Lo que se dice que no hay estrategia debe ser cierto, porque no puede haber orientación válida cuando no se sabe lo que se está combatiendo.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista