La farsa de la nueva ‘Aidesep’

Tal como anunciamos en esta misma columna el lunes 13 pasado, el gobierno del doctor Alan García Pérez ha puesto a la cabeza de una organización paralela y fantasmal a la que han denominado “Aidesep”, a Alexander Teeps Wishua, expulsado de la organización por cargos muy graves y quien en mayo de este año fraguó una carta notarial convocando a una asamblea general para expulsar a Alberto Pizango y erigirse como presidente de la verdadera y legítima Aidesep.

| 20 julio 2009 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |1.2k Lecturas
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La farsa de la nueva “Aidesep” presidida por Teeps, así como la pseudo organización llamada Confederación Nacional Agraria Campesina y Nativa (Conac), promovida por funcionarios del Indepa ratifica, una vez más, la vieja práctica divisionista y rupturista que el partido aprista ha usado en su larga historia contra sus adversarios.

Pero prueba sobre todo de que el doctor Alan García Pérez no perdona a los pueblos indígenas amazónicos haber provocado el terremoto político de mayo y junio que puso en cuestión el modelo neoliberal, sacudió y resquebrajó al sistema político, licenció al gabinete Simon y dejó maltrecha la imagen del gobierno a nivel internacional.

La respuesta a esta dura derrota infligida al gobierno aprista y a sus socios de la derecha política y económica por los indígenas amazónicos en alianza con los andinos está a la vista de todo el mundo: destruir a Aidesep y a las organizaciones de base que sustentan el poder indígena y reprimir y condenar a los dirigentes. El primer acto de esta operación se ha cumplido. Manipulando los conflictos interétnicos, alimentando caudillismos y ambiciones, utilizando como topos a ex dirigentes lumpenizados, se acaba de construir un monigote que no tiene ninguna legitimidad, ni representatividad ni fuerza. Su objetivo es confundir y dividir.

El segundo acto está a cargo del Ministerio de la Mujer, de la señora Nidia Vílchez. Operadores de este ministerio se desplazan a la Amazonía y visitan las comunidades y ofrecen el oro y el moro, negociando por separado con cada comunidad y sus dirigentes. La oferta asistencialista promete solucionar todos los problemas. Un ejemplo de esta operación acaba de ocurrir con los kukama del río Nanay, en Iquitos, a quienes les han ofrecido resolver en 120 días un antiguo litigio de tierras con la Marina.

Pero la respuesta indígena es y será la unidad. El martes 21 se congregarán en Lima los delegados de las 8 organizaciones regionales indígenas que son la base de Aidesep para realizar un consejo ampliado que elaborará un nuevo plan de lucha.

La unidad del pueblo indígena amazónico y la justicia de sus demandas se impondrán finalmente al divisionismo y al paralelismo antidemocráticos del alanismo.

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