La falsa ética al banquillo

Claude Maurice, en uno de sus mejores ladridos, ha calificado de “payaso” al juez que ordena a la Comisión de Ética reiniciar el proceso sobre el caso Diez Canseco por haber vulnerado el derecho de defensa del izquierdista y en franca rebelión ha añadido que no recibe mandato imperativo de nadie.

| 10 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 836 Lecturas
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El fujimorista Díaz Dios ha propuesto a su vez citar al presidente de la Suprema para que responda por el fallo de un juez constitucional de primera instancia y el solidario Urtecho ha añadido que este caso sería equivalente a que el Congreso invada funciones de la OCMA.

Los tres habladores son precisamente los de los votos que condujeron el punto al pleno donde se hicieron los realineamientos políticos para la sanción vergonzosa. Los tres, por supuesto, representan a la nueva coalición de derecha fachistona que se manifestó durante la revocatoria. Mientras que el pastor Lay, como siempre, evitó su voto en comisión y dejó al fujimorista fundamentar su venganza refundiendo su cristianismo con la oscura mayoría sancionadora.

Ahora Lay nuevamente habla de esperar, pero ya está arrastrado por la ira apro-fuji-castañedista. Porque lo que el juez dice es que siempre tiene que existir el amparo constitucional para quien puede estar sufriendo un abuso de su derecho. Y en la denuncia contra Diez Canseco hubo un informe técnico que descartaba la acción dolosa, no hubo mayoría de la comisión sino un conjunto de cobardías (inasistencias y abstenciones) y hubo una clara intencionalidad política.

Alguna vez, Claude Maurice Mulder dijo que esta era la oportunidad para castigar a quien siempre fiscalizó a los otros, y Díaz Dios no se olvidó que Javier Diez Canseco fue quien presidió la comisión que investigó los delitos económicos de los 90.

El proceso para la sanción por un proyecto que no estaba presentado ni fundamentado, y que nunca tuvo efectos, sobre el valor de las acciones de inversión, pero que tiene que ver con el interés de muchísimas personas, fue increíblemente kafkiano.

Como todo dependía de una denuncia periodística, se fueron agregando cargos de acuerdo a como salían nuevos titulares, al punto que al momento de votar se tenía una acusación remachada que no había sido la que salió de la Comisión ni la que expuso Díaz Dios, con el resultado que nadie sabía exactamente por lo que estaba votando, salvo sus propias molestias hacia el denunciado.

Diez Canseco fue atacado por un Congreso mediocre que le temía a su imagen de luchador anticorrupción. Se quiso consagrar con un voto el principio de que todos aquí son corruptos.

Después de ello hemos tenido a Claude Maurice defendiendo a Alan y sus indultos, a Díaz Dios y Fujimori y a Urtecho con Comunicore. Y todos tranquilos. Incluido Ollanta que no dice nada de Diez Canseco, enfermo y sancionado por parte de su bancada.

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista