La devaluación del diálogo

Cuando el gobierno incumple sus ofrecimientos debilita el diálogo social y político hasta el extremo. Todos sabemos que el diálogo con el gobierno no ha resuelto los conflictos sociales y que sus incumplimientos han quebrado severamente la confianza con los interlocutores desviando la búsqueda de soluciones y consensos hacia caminos ineficaces y antidemocráticos.

Por Diario La Primera | 16 jul 2009 |    

La negociación entendida como la puesta sobre la mesa de los intereses, fortalezas y debilidades, de las partes en disputa, requiere transparencia y buena fe en los actores, necesita del convencimiento de que no hay engaño ni trampa en esa mesa. Y es esto lo que se viene perdiendo gradualmente en las negociaciones entre el pueblo y el gobierno, por eso crece la conflictividad social.

La tolerancia gubernamental del desinterés de los empresarios mineros en cumplir el aporte voluntario que prometieron, producto de las sobreganancias de ese sector y del que sólo se ha ejecutado el 33%, defrauda y encona a amplios sectores sociales.

El gobierno ha preferido resguardar las ganancias mineras para los inversionistas y hacer pagar la crisis internacional a la mano de obra barata encadenada a la paradoja de trabajar en la producción de la mayor riqueza nacional y ser remunerado con la pobreza.

El enorme riesgo de buscar consensos sin métodos democráticos, sin consulta ni información convincente, o sea el todo vale, sólo agudiza los conflictos, posterga las soluciones y, lo que es peor, estimula la corrupción. En esta opción, el gobierno ha cometido el despropósito de ordenar prisión para Alberto Pizango, el líder de los nativos de Amazonas, y a la vez ordenar liberar de la cárcel y poner en prisión domiciliaria a Rómulo León Alegría, el líder del negociado corrupto de los petroaudios, lo que ha hecho decir al fujimorista Presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, que ha sido un golpe devastador para la justicia. Esto desarma cualquier diálogo.

Es indispensable limpiar la mesa de negociación para que fluyan los consensos, porque si no los disensos se van a seguir imponiendo. Para esto han servido los “secretos de urgencia” que intentan combinar crecimiento económico con exclusión social.


    Carlos Urrutia

    Carlos Urrutia

    Opinión

    Columnista