La defensa de las primeras cinco millas marinas

La reserva de las primeras cinco millas para la pesca artesanal expresada en la actual Ley de Pesquería, está basada en la explicación científica de preservar un ciclo biológico, que significa la base de nuestra pesquería y la clave del ecosistema marino.

| 08 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 991 Lecturas
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Los desoves absolutos de la especie Anchoveta durante el año, con claros picos en los meses de febrero y octubre, permiten a las hembras, expulsar hasta 20.000 huevos en cada oportunidad, para lo cual se refugian en zonas costeras en diferentes periodos, aprovechando los focos de afloramiento. A su vez, las aves marinas se alimentan de la anchoveta, al igual que los mamíferos, y su población crece o decrece según la disponibilidad del alimento; pero además de producir el guano natural en las islas y puntas, las aves y mamíferos con sus deyecciones fertilizan el mar.

La zona costera es considerada de transición entre el océano y el continente, donde el afloramiento ocurre por efecto del transporte de agua superficial guiado por el viento y dirigido mar afuera, causando divergencias de flujo, que por su intensidad y ricas en nutrientes, provocan que estas áreas de la costa sean muy productivas, sirvan como áreas de alimentación y sean soporte de las más grandes pesquerías del mundo.

La pesca artesanal que se debe desarrollar en las primeras cinco millas en forma exclusiva no representa riesgo alguno para la preservación de nuestros recursos, tanto por su tecnología simple como por su escasa capacidad extractiva. Un hecho que sucede desde hace siglos, y que expone con claridad la natural simpleza de la pesca en las primeras cinco millas, es la competencia entre el pescador artesanal, los lobos marinos, que inclusive rompen las redes artesanales, y las aves guaneras, compartiendo finalmente el alimento marino para su supervivencia y desarrollo.

La expedición irregular de licencias para embarcaciones industriales a partir de los años noventa, la pesca irracional de la anchoveta, y la sardina (desaparecida en nuestro mar), el uso criminal de la dinamita y la invasión informal e irresponsable de las primeras cinco millas, han ocasionado la alarmante disminución de aves guaneras, la quiebra de la pesca artesanal, y el rompimiento del ciclo biológico de preservación y engrandecimiento de la pesquería nacional.

Es errada la decisión de mantener vigente la pesca industrial, dentro de las primeras cinco millas costeras, con el inconsistente argumento denominado “ventanas de penetración” o el pretexto de pescar la anchoveta antes que lo haga Chile. Lo conveniente, es mantener la pesca en la zona fronteriza, sin alterar las áreas de pesca artesanal e industrial, mientras no exista con Chile acuerdos de veda conjuntos.

Nos preguntamos si la actual considerada zona fronteriza en el sur (Atico a Tacna: más de 600 kms. aproximadamente), donde no existen vedas hace más de 20 años, es excesiva, o se mantiene solo para favorecer los intereses económicos de ciertos grupos empresariales.

Es necesario mencionar la responsabilidad del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), organismo científico que ha permitido durante décadas una serie de desaciertos que han provocado la actual crisis pesquera, y donde la mayoría de sus Presidentes, han procurado mantenerse en los cargos, desistiendo de anteponer una propuesta racional y de preservación de nuestras riquezas marinas.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar