La crisis del APRA: “actualizar no es cambiar”

Armando Villanueva, destacado líder aprista y con 94 años a cuestas, aparentemente habría querido poner los puntos sobre las íes en el afán de explicar el desánimo de la militancia, el burocratismo de la cúpula partidaria, los celos y zancadillas entre sus líderes más destacados y la sospecha que la corrupción ronda cerca de Alfonso Ugarte.

| 14 enero 2009 12:01 AM | Columnistas y Colaboradores | 537 Lecturas
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Ha tipificado la situación descrita como una “crisis del partido”, y con mano alzada y voz agitada ha llamado a reconocerla y no ocultarla, en lo que parecía una frontal crítica a la actual cúpula aprista. Para, a continuación, bajando el tono, añadir que es una “crisis de crecimiento” (que siempre es lo que dicen las cúpulas cuando están en problemas), y por lo tanto, les tira un salvavidas para que puedan sobrevivir en las movidas aguas de las bases partidarias. ¡Viejo zorro!

¿Quién es responsable de la crisis? Para Villanueva, las nuevas realidades del mundo actual que habrían dejado atrás ciertas propuestas del partido (o sea, de nuevo evade la responsabilidad de García y la actual cúpula), pero buscando atemperar el ánimo de las bases que extrañan el otrora mensaje justiciero del aprismo, previene con “actualizar no es cambiar”. Frase que cobija la misma lógica encubridora de Ramiro Prialé cuando advirtió “conversar no es pactar”, pero que posteriormente llevó al infame pacto con la derecha ultra conservadora de mediados del siglo pasado.

A propósito, sería bueno recordar lo dicho por Villanueva cuando fue entrevistado por César Hildebrandt, el 30 de julio de 1979 (después de la muerte de Haya) y que viene al caso de su “actualizar no es cambiar”. Preguntado por el acucioso periodista si estaba de acuerdo con la necesidad de humanizar el capitalismo en el Perú, la contestación fue: “No. Yo creo que hay que ir a la abolición del capitalismo en el mundo. Y que esta abolición será producto de las propias contradicciones internas del sistema”. Y, ratificándose en su antiimperialismo, también contestó así: “Si no existiera el imperialismo, mi querido amigo, no habría razón de ser del APRA”. ¿Cómo la ven?

En realidad, en lo más intimo de su ser, sospecho que el anciano líder sabe que la crisis del APRA no es sólo de programa y falta de democracia interna. Estará pensando por qué se ha perdido el aliento de lucha y rebeldía que animó a los militantes de su generación. ¿Acaso también para esto vale lo de “actualizar no es cambiar”?

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista