La corrupción en el gobierno aprista

Hace poco se cumplió un año del destape de los denominados “petroaudios”, hecho de corrupción que motivó la renuncia de Jorge del Castillo a la Presidencia del Consejo de Ministros, quien gracias al fujimorismo y sus aliados fue salvado del proceso exigido por la oposición y la opinión pública. El segundo mandato de García se ha caracterizado por las escandalosas componendas partidarias, consecuencia de su alianza con la derecha económica, que impiden encontrar justicia y desarrollo para las grandes mayorías.

| 09 octubre 2009 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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El aprismo ha profundizado la corrupción en el sistema político y la usa como herramienta para mantener un modelo económico que pone al servicio de unos pocos los beneficios del crecimiento, blindándolos frente a los perjuicios (como la crisis financiera), abandonando al resto de la sociedad. Los petroaudios revelaron cómo los operadores apristas han generado todo una cadena de inmoralidad al interior del Estado para privilegiar los intereses de supuestos inversionistas, sometiendo las necesidades públicas al afán de lucro de funcionarios estatales, partidarios y sus contactos empresariales.

Mientras tanto, los trabajadores, amas de casa, taxistas, obreros, estudiantes, etc., sin representación política somos sometidos a los dictámenes de un estado paralelo, donde los faenones de los “rómulos” y “bietos” siguiendo las órdenes de quienes tienen el gobierno y poder protegen a los ricos, en base al deterioro de las funciones del estado formal, el debilitamiento de la democracia y el quiebre de los valores morales y éticos de la sociedad, subordinándola a sus mezquindades mercantiles.

Otro ejemplo de la corrupción es la entrega del Terminal Portuario de Paita a una empresa sin solvencia financiera y pese a que los trabajadores demostraron que con las propias utilidades que generaba el Puerto se podía modernizar. El gobierno ha comprometido a las futuras generaciones a pagarle las ganancias que saldrán del fisco y no de la eficiencia del concesionario. A esto se suma, la extraña negociación sobre el gas de Camisea, recurso nacional que promoverá el desarrollo de otras naciones, dejando de lado a nuestro mercado nacional.

Pese a esto, la CGTP y los diversos movimientos sociales seguimos luchando. Hoy estaremos en Talara, junto a los petroleros, especialistas y al pueblo debatiendo sobre las medidas a tomar para proteger los recursos hidro-energéticos y las empresas estratégicas como Petro-Perú frente a la corrupción de un régimen que gobierna para los “ricos”. Unámonos.


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Mario Huamán Rivera

Opinión

Columnista