La conveniente autonomía de Sanipes

La privatización de CERPER (Certificaciones Pesqueras del Perú), efectuada en los inicios de los años noventa, originó un gran vacío en la confiabilidad de la inocuidad de los productos pesqueros, obligando al Estado Peruano, a la creación de SANIPES (Servicio Nacional de Sanidad Pesquera), actualmente adscrita al ITP (Instituto Tecnológico Pesquero), en forma indebida e inconveniente por la disparidad de funciones, y capacidades de sus autoridades.

| 14 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.8k Lecturas
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SANIPES, es la entidad autorizada a vigilar, los procedimientos y calidad de los productos, garantizando y protegiendo la salud de los consumidores; realizando inspecciones y auditorias, en las diferentes etapas pesqueras y acuícolas de producción. Su actual tarea, de revertir una negativa imagen institucional, por anteriores y cuestionadas administraciones, enfrenta aún inflamables y vehementes agresiones verbales.

En verdad, SANIPES fue utilizada por cuestionados ex funcionarios, como un arma para extorsionar a pequeños y medianos empresarios, mientras se permitía el abuso por tradicionales empresas, las cuales provocaban sendas alertas sanitarias en países europeos, por la cuestionada calidad de sus exportaciones de harina, aceite, conservas, etc. Inclusive se realizaban embarques, sin contar con las certificaciones o habilitaciones reglamentarias, las mismas que se expedían luego en forma irregular y a destiempo. También, la escandalosa elaboración de un Estudio de Impacto Ambiental, por SANIPES en favor de la SAVIA S.A. (antes Petro Tech S.A.), para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Bahía de Repoblamiento de Sechura, demuestran los verdaderos niveles de inconducta.

Una evaluación especializada sobre el ITP y SANIPES, elaborada por T.C. Chadderton, Plant & Food Research, de Nueva Zelanda, con oficinas en EE.UU., indica: “La incorporación de SANIPES a la estructura administrativa del ITP, a traído consigo una división de la misión, y notorias diferencias culturales dentro de la institución”. Y agrega: “Esta situación genera tensiones y riesgos en las áreas de competencia interna”. “Produce situaciones complejas al manejar las relaciones externas, y causa confusión entre las partes interesadas externas”.

Es indudable la inconveniencia que funcionarios del ITP, presionen y terminen firmando habilitaciones y protocolos, elaborados por SANIPES, inmiscuyéndose en tareas y trabajos que no entienden, pero cuyo deseo participativo, deviene por favorecer intereses particulares.

La evaluación externa especializada, determina en su recomendación 2, con toda claridad: “Establecer al SANIPES como una organización independiente del ITP, bajo el Ministerio de la Producción, con su propio Consejo y Director Ejecutivo”.

Mientras SANIPES se enfoca en el cumplimiento, y control de las diferentes fases productivas pesqueras; el ITP debe abocarse con mayor énfasis y sin mayores distracciones, en el apoyo a las necesidades de investigaciones, y desarrollo del sector de productos hidrobiológicos, cuya importancia para el Perú, es de primordial interés.

Esperamos que estas clases de recomendaciones importantes, sean entendidas y aplicadas por las autoridades, que hasta ahora no dan mayores muestras de ordenamiento y sensatez.

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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar