La condena de Fujimori y su indulto en el 2011

En reiteradas declaraciones ante la prensa, César Nakazaki, en coordinación con el comité de campaña de Keiko, no se cansa de repetir que su defendido ya habría ganado el juicio histórico y político, porque las mayorías en el país le reconocen haber sido el artífice de la derrota del terrorismo y rechazan que el ex presidente esté sentado en el banquillo de los acusados.

Por Diario La Primera | 25 feb 2009 |    

En el fondo, Nakazaki también, aunque de taquito y para el mediano plazo, está trabajando a favor de Montesinos, ya que tampoco existe ninguna orden escrita dada por el ex asesor al Grupo Colina. Para los que dudan de lo aquí dicho ¿recuerdan el guiño de ojo del ex presidente a su íntimo asesor durante el juicio?

Así pues, la candidatura de Keiko, al final de cuentas, se ha convertido en el eslabón electoral de la defensa ya que todo juicio político se define en las ánforas. Por eso la hija advierte que una eventual condena a su padre sólo servirá para fortalecer su candidatura del 2011. Curioso énfasis y manera de enfocar un drama familiar, de quien parecía ser una dulce y abnegada hija.

Es que, en realidad, lo que está en curso es la administración de la única estrategia posible del ex dictador y de los ocultos poderes que lo siguen apoyando. Sabiéndose perdedores en el juicio, pero con la luz de los reflectores del mundo que impiden cualquier triquiñuela legal, saben que su único escape de la dura pena dependerá de la posibilidad del indulto otorgado por el futuro gobierno. El actual ya no está en condiciones de darlo, a pesar de las soterradas negociaciones al respecto iniciadas en Chile a fines del 2005.

Sabiendo que es muy difícil, si no imposible, conseguir una amnistía del próximo Congreso, ya que tendrían que sumar a otros impresentables como eventuales beneficiarios y, además, sospechan que la previsible correlación de fuerzas congresal no daría para tanto, el indulto es la única vía posible a tentar. Pero para eso requieren la suficiente fuerza electoral (“Keiko Fuerza 2011”) con la que podrían negociar, según su análisis, el apoyo al contendor de Ollanta en la segunda vuelta.

Estando las cosas así, ahora se comprenderá por qué Absalón Vásquez, ya en libertad, al mando de un grupo de pinta paredes, se encarga de la campaña subliminal: “Fujimori libertad” y “Keiko Fuerza 2011”; el diario La Razón del apoyo mediático y Kenyi de la tarea de recoger las firmas para la inscripción legal del nuevo partido, de esos “descartables” al que nos tienen acostumbrados los Fujimori.


    Carlos Tapia

    Carlos Tapia

    Opinión

    Columnista