La ciudad de la tristeza (encuesta de la otra pobreza)

érase un país llamado Chichalandia. Su corazón, Lima, según los últimos titulares, está por suspirar.

Por Diario La Primera | 25 set 2008 |    

¿La razón? La incontrolable polución que amenaza borrar hasta el último rastro de alegría. La ciudad es tan tóxica como el cerebro de un punk al ponerle el Director´s cut de la futura película del Grupo 5. Tan degradante, anaerobia flagrante, como escuchar al cómico Fernando Armas decir que su humor viene con mensaje, dejando a Esopo como sticker. Se nos muere de contaminación y no me refiero a la chamba de Brack; hablo de otra clase de plaga, quizá la precisa para enterrar de una vez nuestro espíritu nacional a nivel del subsuelo. Sus malas partículas son sanguijuelas y nos hacen culposos. ¿Acaso no sienten esa fuerza invisible que nos hace muditos? Esa mala estrella que desciende como navaja. Hagamos un ejercicio para medir la felicidad de los limeños. Y que Alfredo Torres y su Ipsos Apoyo se queden desempleados por el éxito de esta encuesta malapalabrera: Contemos secretamente, las sonrisas durante toda una mañana -o tarde o noche-. Nuestro público de estudio será gente desconocida. No se vale registrar la sonrisa ‘Dento’ -el producto peruano, pé, colega norteamerincaiko, ¡hasta en la símil!-, del saludo de la enamoradita o el amigo remolón. Hacerlo en la combi, custer, colectivo o taxi; en los ikarus, sietetres, mototaxis. No te pases, tampoco entran bares ni pichangas. Saquen sus conclusiones. Comparen con otros días. El pesimismo, con razón, nos vuelve a invadir. En esos silencios, la ira juega a matar. Y las manitas de los cronistas policiales hacen su agosto. Somos un país triste y violento. Así nos dejó, también, Fujimori y García. Necesitamos cuanto antes un manifiesto contra todo esto. Porque la gente se mata, malapalabrero. Se mata.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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