La chica que no tenía corazón

En realidad, Isabel poseía el corazón enorme como un océano, pero le decía a todo el mundo que no tenía, porque le daba miedo enamorarse de nuevo. “Soy una chica sin corazón que jamás volverá a enamorarse”. “¿Y por qué no quieres enamorarte de nuevo?”. “Me hace mal. Además soy fría como una refrigeradora”. “Lo que pasa es que tienes el corazón golpeado, por un amor mal curado”. “Puede ser, pero como te digo, no tengo corazón”.

Por Diario La Primera | 24 set 2012 |    

Isabel pasaba el tiempo leyendo a poetas del norte y escuchando a Manu Chao y 6 voltios. Decía que su generación estaba perdida, que era una mierda completa, y mentaba a la madre cuando veía que las cosas se estaban haciendo mal.

Le había entregado su corazón completo a un español que estuvo de paso por Lima y éste se había llevado sus primeros besos y jamás volvió, pese a que había prometido regresar para casarse con ella.

Isabel era una niña que creció viendo sufrir a su mamá por el amor fugaz de su padre y, en las tardes solitarias, recordando a su novio español, decía mirando la ventana: mamá, no quiero seguir tus pasos.

Tenía 18 años cuando fue víctima del español y jamás le había contado su pena a nadie. Solo cuando cumplió 22 años, un sargento de Ejército le llamó la atención. “Usted sí tiene un corazón, solo que lo tiene golpeado por un amor mal curado”, le dijo el militar. “Usted, no sabe”. “Sí sé, sé que puedo enamorarme de ti”. “Nadie se enamora de alguien que no tiene corazón”. “A mí me partieron el corazón en Loreto y desde aquel tiempo aprendí”. “¿Qué aprendió?”. “Que los corazones se curan hablando”. “¿Hablando?”. “Los corazones se maltratan cuando se empieza un amor sin hablar y cuando no se cuentan las penas”.

Isabel miró sus ojos oscuros y por primera vez sintió que pensar en el español ya no le oprimía el corazón. “¿Usted quiere hablar conmigo?”, preguntó Isabel. “Sí, pero antes de hablar, quiero escucharte”. “Es mucho lo que tengo que decir”. “Por ti me quedaría escuchando una vida entera”.

Isabel sonrió y dijo: “Creo que sí tengo corazón”.


    El Escorpión

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