La captura y el fujimontesinismo

1).- La histórica frase de Churchill: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”, refiriéndose a la epopeya de la aviación británica que impidió la invasión alemana a Inglaterra en 1940, calza muy bien con el trabajo que realizó el Gein de la Dincote para lograr capturar a Guzmán y la cúpula senderista el 12 de setiembre de 1992, hace ya 20 años. Los comandantes Jiménez, Miyashiro y Valencia, al mando de 80 miembros del Gein, fueron los conductores de las operaciones de inteligencia operativa policial, durante más de dos años, y que culminaron con la histórica captura.

| 10 setiembre 2012 12:09 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.5k Lecturas
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Si bien es cierto que la propaganda subversiva de entonces ocultaba la difícil situación en que se encontraba la lucha armada senderista (creciente aislamiento político, formación de los Comités de Autodefensa en el campo, el Manual-ME 41-7, y desarticulación de los aparatos de apoyo a su cúpula), la captura del 12 de setiembre fue el puntillazo que derrumbó la voluntad de combate de toda la organización terrorista. Tanto es así, que apenas 90 días después de haber sido capturado, el “presidente Gonzalo” -todavía recluido en el Frontón- solicitaba a sus guardianes que comunicaran al gobierno de entonces su interés de terminar la guerra mediante un “Acuerdo de Paz”. En realidad, quería encubrir su derrota y sacar provecho a su decisión de rendirse.

2).- El presidente Fujimori se encontraba pescando en la selva, Montesinos se enteró de la captura por la TV, y el ministro del Interior de entonces, general Briones, se encontraba tomándose sus whiskies en una reunión al interior de la embajada inglesa. Repuestos del shock por no haber estado al tanto del histórico operativo, Montesinos ya en comunicación directa con Fujimori, decidió que Guzmán, que estaba detenido en la Dincote, fuera trasladado al local del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), colindante con las oficinas de Montesinos en el SIN, ubicado en Las Palmas, Chorrillos, para querer otorgarles un protagonismo que nunca tuvieron en la captura. El coronel Alberto Pinto, jefe del SIE y encubridor del Grupo Colina, y también amigo de Montesinos y Fujimori, intentó por todos los medios que se cumpliera esta orden, pero el general Ketín Vidal, jefe de la Dincote y con el apoyo de sus efectivos presentes en el local, se negó.

3).- Sin embargo, existen ya demasiados indicios y algunas centradas hipótesis que dan cuenta de la utilización de la captura de Guzmán a favor de ciertos oscuros objetivos del fujimontesinismo. Las principales son dos: a) Que desde el SIN de Montesinos y el Palacio de Gobierno se manipularan cargos y responsabilidades policiales, y hasta se promovieran oscuros operativos, por fuera del Gein y la Dincote (alguna nota alertando a la cúpula senderista de una inminente intervención en el local en que se encontraban), en el afán de entorpecer las acciones que hubieran permitido capturar a Guzmán antes del autogolpe del 5 de abril de 1992. b) La coordinación Montesinos-Guzmán, para que las cartas donde el “presidente Gonzalo” atribuía su captura a la estrategia del gobierno de Fujimori, fueran hechas públicas apenas tres semanas antes de la realización del referéndum que aprobó con las justas y mañosamente la actual Constitución, a fines de octubre de 1993.

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Carlos Tapia

Opinión

Columnista