La candidatura de Chile al Consejo de Seguridad y el proceso de La Haya

En varias ocasiones he leído en la prensa nacional opiniones que aseguran que si Chile no ejecuta el fallo de La Haya se podrá recurrir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que lo obligue a hacerlo. Ojalá esto fuera cierto pero no lo es.

Por Diario La Primera | 24 ene 2012 |    
Si bien el Art. 94 de la Carta de las Naciones Unidas permite recurrir al Consejo de Seguridad frente al incumplimiento de las decisiones de La Haya, en la realidad jamás el Consejo ha aplicado este artículo y tomado medidas coercitivas que obliguen a un país a ejecutar estas decisiones.

Esto se debe a que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad no quieren correr el riesgo de verse obligados a vetar un fallo de la Corte de La Haya que les sea adverso, no solamente a ellos, sino también a países que son sus aliados, sus socios o con los que tienen buenas relaciones.

Por estas razones las potencias permanentes no han tomado “medidas” contra los incumplimientos, y en caso que se las pidan, se refugiarán en la gran flexibilidad que tiene este artículo 94, al decir que el Consejo de Seguridad podrá, “si lo cree necesario”, dictar medidas.

El artículo 94 es así una norma momificada desde 1945. Es una muestra palpable de la limitación de los poderes de la Corte de La Haya por la realpolitik de las cinco potencias permanentes del Consejo de Seguridad.

Ante esta realidad, no es coincidencia que Chile haya presentado su candidatura para ser miembro del Consejo de Seguridad en el 2013, año en que se puede dar el fallo. Sin duda, siendo miembros estará en una situación privilegiada para fortalecer aún más la tradicional no acción del Consejo frente a la no ejecución de las decisiones de la Corte de La Haya.

Sin embargo, la ventaja diplomática más importante para no ejecutar el fallo, que potencialmente obtendría Chile al convertirse en miembro del Consejo de Seguridad, sería que eventualmente podría provocar un incidente armado sincronizándolo con una acusación suya en el Consejo que haga responsable al Perú.

Es casi seguro que ante una acusación de esta naturaleza las cuatro potencias con derecho a veto: China, Francia, el Reino Unido y Rusia serán muy cautelosas esperando la reacción de los Estados Unidos, ya que el incidente armado se ha producido en la zona de influencia norteamericana.

Es obvio que los Estados Unidos no culparán ni a Chile ni al Perú del incidente sino buscarán que el Consejo de Seguridad promueva un arreglo directo entre las partes, lo cual terminaría con arruinar el proceso de La Haya.

¿Va el Perú apoyar la candidatura de Chile al Consejo de Seguridad (espero que no lo haya hecho) o más bien va presentar la suya? Si lo hace no habrá consenso en el grupo latinoamericano de la ONU para endosar la candidatura chilena y ambos países tendrán entonces que recurrir, por su cuenta y riesgo, a la Asamblea General de Naciones Unidas para lograr los 2/3 de votos que se necesitan para ser elegidos.

En todo caso, esto hay que estudiarlo, pero lo que sí es indispensable, es estar muy alerta sobre el comportamiento de Chile en el Consejo de Seguridad a partir de enero del 2013. Y, sobre todo, no debemos ser tan candorosos de seguir creyendo que el Consejo de Seguridad va imponer sanciones y convertir a Chile, que será uno de sus miembros, en un paria internacional.


    Oswaldo de Rivero