La batalla por Lima

Es, sinceramente, una vergüenza lo que viene ocurriendo en el país. La decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) es, simplemente, un disparate. Sostener, como han hecho sus autoridades en una reciente resolución, que la consulta popular para revocar a las autoridades de Lima Metropolitana se adelanta al mes del marzo del próximo año porque esta ciudad “amerita un trato diferencial” por tener “especiales peculiaridades”, no tiene ninguna lógica.

| 04 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.2k Lecturas
La batalla por Lima
DEFENSA DEL PROGRESISMO
1213

Se puede argumentar, con toda razón, lo contrario: porque Lima metropolitana es

peculiar, porque tiene casi seis millones de electores, la consulta popular

requiere un tiempo mayor de preparación.

El JNE tendría que explicarnos

el porqué en un distrito más pequeño y con muchísimos menos electores que Lima,

la consulta es después de marzo como siempre ha sucedido en estos casos.



Sin embargo, no ha sido así. Contra toda lógica y decencia política,

estos jueces electorales han mostrado claramente que su intencionalidad es

favorecer abiertamente a los revocadores y dañar políticamente a la alcaldesa de

Lima. También, dicho sea de paso, dañar a la ONPE que en el mes de enero del

próximo año tendrá que elegir a una nueva o un nuevo Jefe de ese organismo.



Hacer elecciones en Lima, cuando se tiene un mes en el cargo de este

organismo, es una locura. La lucha “fratricida” del JNE contra la ONPE también

está detrás de esta resolución que, insisto, es a todas luces

absurda.

Pero más allá de este debate, queda claro que la decisión del

JNE es parte de un operativo mayor contra la alcaldesa de Lima y sus regidores.

Como también es parte de este mismo operativo lo que le viene sucediendo al

congresista Javier Diez Canseco en estos meses.

Se trata, por lo tanto

de toda una ofensiva política contra el progresismo en la que participan algunos

medios de comunicación, organismos del Estado, como el JNE, fujimoristas,

apristas, solidaridad nacional, militantes del PPC y hasta representantes de

otras bancadas como ha sucedido con el legislador de Perú Posible, Juan

Castagnino.



Se

podría decir que estamos no solo frente a una cacería de brujas sino también

frente a una batalla que podríamos calificar de decisiva.

Es cierto que

a todo ello ha contribuido el giro del gobierno que se expresó en el continuismo

neoliberal y en comportamientos ambiguos frente al fujimorismo, a la derecha, al

aprismo y a la corrupción.

Sin embargo lo que hay que destacar es que

esta ofensiva derechista (multipartidaria) lo que busca es ya no solo aislar a

los antiguos socios de Ollanta Humala que lo acompañaron en su victoria

electoral sino también liquidarlos políticamente.

Para ello, no importan

los métodos sino el resultado. Hoy por ejemplo, como sucede en el caso de la

revocatoria a la alcaldesa Susa Villarán, la derecha defiende y se une con

verdaderas mafias de lúmpenes que atentan contra la ciudad y la seguridad

ciudadana.

El vandalismo está permitido cuando lo promueve la derecha. No

importa que se mienta y que se emplee a oscuros congresistas para atacar a

Javier Diez Canseco. El “juicio ético” a Diez Canseco bien puede ser un nuevo

“caso Dreyfus”.

No importa que se diga torpe e interesadamente que lo

sucedido en La Parada es una suerte de “congazo” para la izquierda, tratando así

de igualar a la lumpenería con los opositores al proyecto minero en Cajamarca.



En setiembre escribí en este mismo diario una columna que titulé “El

nuevo punto de quiebre” (23/0912) donde señalaba que la derecha, luego del giro

del gobierno, ya no solo jugaba a la inmovilidad, es decir a que nada cambie,

sino más bien al retroceso y, por lo tanto, a un punto de quiebre para

consolidar definitivamente su hegemonía.

Hoy, estamos en ese momento. La

batalla por Lima y por la defensa del progresismo son, pues, las tareas más

decisivas en los meses que se vienen.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Alberto Adrianzén M.

Disonancias

Parlamentario Andino