La apuesta por la igualdad

La igualdad como “principio normativo y como horizonte estratégico del desarrollo”, superando el concepto de equidad pues “igualdad connota no solo menores brechas en cuanto a oportunidades, sino un claro compromiso redistributivo del Estado respecto de los frutos del desarrollo, mayor equilibrio en dotación de factores y en cómo estos se apropian de los aumentos de productividad, un marco normativo explícito de derechos sociales que obligan a pactos fiscales en torno a prestaciones con vocación universalista, y una mayor apertura a pensar no solo “pisos mínimos” sino también “techos máximos”.

| 06 marzo 2013 12:03 AM | Columnistas y Colaboradores | 541 Lecturas
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La igualdad debe ser social (empleo, ingresos, servicios, pensiones) para poder ser ciudadana, pero también asigna una nueva dimensión al tema del medio ambiente, pues “Estamos hablando de distribución, de propiedad y apropiación de los bienes colectivos y de la construcción de ganancias de productividad genuinas y no espurias; es decir, a partir de la plena comprensión de la renovabilidad de los recursos naturales y de su uso en el tiempo con igualdad intergeneracional”.

La idea es que hay que diversificar la economía promoviendo nuevos sectores productivos que se basen en el conocimiento, sean generadores de empleo y se conviertan ambientalmente amigables. Nada parecido a la hiper concentración de conocimiento, productividad y ganancias en sectores que casi no genera empleo y que se encadenan poco con el resto de la economía, aunque se pongan en práctica programas sociales para compensar las brechas existentes. La idea es que esto se logra desde la apuesta política por la igualdad y con el Estado –no solamente el mercado- como un instrumento central.

¿Quién habla así? Pues nada menos que Alicia Bárcenas, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), presentando su nueva estrategia de “Cambio estructural para la igualdad. Una visión integrada del desarrollo”, aprobada en agosto del 2012.

¿Leerán nuestras elites empresariales y políticas estos textos? ¿Los tomarán en cuenta para formular sus estrategias y sus políticas? No parece.

Porque –por ejemplo- insisten en fomentar que se invierta en el menor tiempo posible toda la cartera de inversiones mineras de 56 mil millones de dólares para aprovechar el ciclo de demanda y precios altos. Y concesionan toda la Amazonía y quieren represar el río Marañón para generar la energía que esa minería necesita. Y quieren pescar ahora toda la anchoveta que puedan para hacer negocio, sin pensar en el futuro del ecosistema marino. Todo para generar la mayor cantidad de ganancias privadas y rentas públicas en el menor tiempo posible. Suena precisamente a algo espurio, totalmente alejado de algo que suene a renovabilidad de los recursos y de igualdad intergeneracional.


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Carlos Monge Salgado

Globalización con Equidad

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