La aplanadora de honras

Parece que la zarina de “El Comercio” no revisa su propio diario. Ayer, en su rincón del autor, la doña vuelve, para variar, a escribir sobre la perversa izquierda que en su campaña contra las fuerzas armadas ha instalado una “aplanadora de honras (que) se concentra ahora en (el general) Wilber Calle… cuestionado por firmar en 1999, la llamada acta de sujeción al golpe de 1992”.

| 20 mayo 2012 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.9k Lecturas
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Un día antes (viernes), el periódico que codirige Martha Meier Miró Quesada (MMM) tenía sin embargo el siguiente titular principal: “Calle niega lo que hizo: firmar el acta de sujeción” y en la página dos soltaba toda la maquinaria contra la honra de tan simpático general que hasta hora, en contradicción con el presidente Humala, sigue sosteniendo que él no se sujetó a nadie y firmó una mera lista de asistencia, lo que “El Comercio” desmiente en primera página, con foto y todo, en típico acto de “izquierda perversa”.

Puntualiza Martha, sin embargo, que no es que no existan malos elementos militares “como en toda Institución”, con lo cual parece que ya hizo todo el deslinde necesario con lo que pasó en los 90. Pero no. Lo que ocurrió en esa década no fue solo que se capturó a Guzmán, a Polay y se derrotó al terrorismo -que parece que para la susodicha todo lo justifica-, sino que al mismo tiempo las instituciones armadas cayeron en manos de Montesinos, fueron comprometidas en una ruptura institucional que respondía a los intereses reeleccionistas de Fujimori, involucradas en graves violaciones de derechos humanos amparadas por el poder central y fueron atravesadas por un profundo proceso de corrupción de sus mandos.

De resultas de todo esto hay generales y almirantes todavía en la cárcel y otros están prófugos; Montesinos tiene abiertos más de veinte juicios y Fujimori está condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción.

Si, a pesar de todo ello, Martha se jugó a la candidatura de Keiko Fujimori, con medios legítimos e ilegítimos, abusando de su poder de prensa, y si ahora apoya como si fuera un sargento al comandante Humala, es su problema. Pero no se tiene que ser necesariamente de izquierda para saber que a las Fuerzas Armadas las dañaron de raíz como decía el Ollanta de Locumba y el de las campañas electorales.

Pero como le pasó en el balance de los veinte años del 5 de abril, que lo que le recordaron es el 3 de octubre de 1968 y por supuesto otra vez a la izquierda que no dio ninguno de los dos golpes, la nota de MMM no podía dejar de mencionar al viejo fantasma: “entre quienes se rasgan las vestiduras… figuran periodistas que sí firmaron una verdadera acta de sujeción a la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado y pusieron voluntariamente su pluma al servicio (de la)… robo-lución, vale”.

Claro que ahí no hubo ningún acta, ni verdadera, ni falsa, y que el efecto de sus palabras es, como siempre, minimizar lo que pasó el 99. Pero lo más sorprendente es que la chica otra vez da la impresión de no saber por dónde pisa, porque entre esos periodistas supuestamente robolucionarios que menciona estaba su propio actual director que se distanció de la familia y siguió escribiendo en la prensa expropiada, defendiendo causas nacionales y sociales, sin robarle a nadie.

O será que sabe a quién está aludiendo y esté volviendo a pensar que en toda institución siempre hay “malos elementos”.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista