La amnesia selectiva de Fritz DBA

Los años de la violencia no solo fueron los de los coches bomba, los asesinatos selectivos, los apagones y Tarata, que es como lo vivieron las clases medias urbanas, especialmente en Lima, o los ataques y contraataques que sufrían las comunidades de parte de los senderistas y los militares que las tenían en medio del fuego cruzado.

| 21 noviembre 2012 12:11 AM | Columnistas y Colaboradores | 842 Lecturas
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También fue un clima de represión y opresión que se fue cerrando paso a paso y que dio origen a una enorme cantidad de arbitrariedades en nombre de la lucha antiterrorista. Entre ellas la prisión de numerosas personas que no estaban vinculadas a la subversión y dentro de esto a muchos militantes de izquierda.

La legislación para penalizar el llamado “terrorismo” era tan abusiva que permitió que la Policía armara expedientes con pruebas sembradas, como explosivos y propaganda que luego nadie se podía sacar de encima; que presentara los libros requisados como evidencia de senderismo, que recibiera testimonios interesados para perjudicar a determinadas personas, y que los fiscales y los jueces tomaran en serio este material por el riesgo de equivocarse.

Así en cada prisión se fueron formando bloques. A un lado estaban los del partido, es decir, de Sendero Luminoso, y frente a ellos los independientes que eran normalmente no relacionados con la subversión que habían sido encausados por los márgenes que brindaban las leyes antiterroristas. Algunos años después se sumaron como un tercer bloque los del MRTA.

La Izquierda Unida (IU) que llegó segunda en la elección de 1985 y logró una fuerte representación parlamentaria tenía dentro de sus propuestas la revisión de la ley antiterrorista y la liberación de los presos que estaban injustamente encarcelados, entre ellos los militantes de esta misma organización.

Eso no tenía nada de sorprendente en esa época. No olvidar que en el año siguiente se produjo la matanza de los penales y varios de los que allí cayeron eran procesados a los que nunca se les probó su participación en actos de violencia.

Conozco casos de personas que pasaron años de encierro injusto y que nadie los ha reparado por ese daño. Y como todos saben, el propio Fujimori tuvo que dictar normas para que una comisión relativamente independiente recalificara los casos de los detenidos por terrorismo recomendando el indulto para los que estaban condenados sin pruebas suficientes de participación en violencia política. Es decir, reconoció que las leyes vigentes –agravadas a comienzos de los 90-, llevaban fácilmente al error y el abuso.

Por todo esto uno podría hasta sorprenderse de enterarse que Fritz DBA anda acusando al vocal supremo que confirmó la pena de Fujimori y que representa la corriente de renovación de la Justicia en la actual disputa por la presidencia de la Corte, por haber buscado junto a Yehude Simon una salida a las prisiones arbitrarias en fecha temprana como 1985.

El director de Perú 21, procesado por el caso del Banco Latino, pretende como siempre descalificar al otro para hacer avanzar piezas del proyecto de re-fujimorización integral de Estado que para el Poder Judicial viene de la mano de la propuesta de la postulación del juez Almenara Brysson, uno de los grandes purgadores de sus colegas después del golpe de Estado de 1992.

Obviamente estamos otra vez en el juego confusionista de los medios para acusar de pro-terroristas a los que no fueron parte de la histeria macartista de los 80-90, y que ahora están volviendo a desempolvar viejas acusaciones para armar un nuevo clima de represión y exclusión.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista