La acuicultura

La acuicultura es el cúmulo de actividades técnicas y conocimientos del cultivo de especies acuáticas vegetales y animales, remontándose sus inicios a la China antigua, aproximadamente 4,000 a.C, y posteriormente practicado por griegos y romanos, conforme refieren Aristóteles y Plinio “El viejo”, citando las enormes ganancias de su comercialización.

| 07 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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En la edad media, la cultura occidental emprendió con fuerza el cultivo de especies acuáticas, primero en monasterios y abadías, utilizando estanques alimentados por cauces fluviales. 1400 a.C. ya se expedían leyes de protección, y 500 años a.C. se establecían tratados. Hoy China, Japón y Noruega, son las principales potencias en el desarrollo de la acuicultura, incluyendo la permanente investigación en este campo.

Ante la depredación mundial de las especies marinas, y la dramática disminución de pescado como alimento directo, surge la acuicultura como gran alternativa para satisfacer la creciente demanda de productos de la pesca. Reconocido como un gran fenómeno por todos los organismos internacionales, la acuicultura alcanzó en 1999 una producción mundial de 15 millones de toneladas, creciendo el 2006 a 37 millones de toneladas y actualmente supera los 50 millones de toneladas, teniendo a la República Popular China, como el país líder con 40 millones de toneladas, frente a la pesca tradicional en sus mares, que sólo representan alrededor de 15 millones de toneladas anuales. Se calcula en 100 millones de toneladas la pesca de captura mundial, frente a 50 millones de toneladas, productos de la acuicultura.

La acuicultura representa pues, actualmente la tercera parte del suministro mundial de productos pesqueros, y con la incorporación de mejores tecnologías, y consecuentemente nuevas presentaciones, se está convirtiendo en una actividad mundial extraordinaria.

En el Perú, apenas si el esfuerzo solitario de algunas comunidades, o de pequeños empresarios, han desarrollado la crianza de truchas, conchas de abanico, langostinos o camarones, pese a que nuestro país cuenta con miles de lagos, ríos y lugares naturales para convertirse en una potencia mundial. Con muchos funcionarios mercenarios e incapaces, el sector pesquero, sólo se ha preocupado de concesionar grandes áreas de nuestro mar, a favor de empresarios tradicionales, quienes a pesar de los años no emprenden la actividad acuícola, especulando con infraestructuras que deben asignarse a peruanos creativos y emprendedores, negándole así al Perú, el derecho de representar una inmensa fuente de alimentos y riquezas.

Nuestro país exportador tradicional de materia prima, está ayudando al desarrollo acuícola de la República Popular China, con la harina de pescado a costa del hambre del pueblo peruano; pues no sólo la anchoveta, sino especies como el jurel, caballa, pejerrey, etc., son reducidos a la harina sin ninguna contemplación ni miramiento, cuando en el peor de los casos, debía orientarse a la incipiente acuicultura nacional.

Apreciamos pues, que nuestro país cuenta con zonas naturales y artificiales para emprender el desarrollo acuícola; tiene también los recursos alimentarios, y hasta los profesionales capacitados e imaginativos necesarios; pero carece de las autoridades expertas y morales, sensibles al hambre de millones de peruanos.


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Juan Rebaza Carpio

Mirando al mar