KAÑARIS: el emperador está desnudo

Cuando pasó lo de Conga, se argumentaba que había un proyecto ya firmado con Yanacocha (y mal firmado por cierto) que el Estado no podía desconocer. Hoy en Kañaris no hay tal convenio, pero igual se intenta vender una imagen de modernidad que disfraza sin conseguirlo un modelo extractivista que devasta nuestra economía y depreda nuestra dignidad.

| 04 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 891 Lecturas
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No. Esta vez no podrán hacer pasar gato por liebre: el extractivismo está desnudo. No podrán hacernos creer que el 95% de comuneros que rechazan el proyecto son “terroristas”. Escucho a Gaspar Lucero, dirigente de la comunidad de Kañaris: “Somos campesinos y no terroristas…tenemos un gran respeto al Congreso de la República que ha aprobado la Ley de Recursos Hídricos, Ley 29338, que protege el agua y reconoce como vulnerables las cabeceras de cuenca… no somos antimineros. Si la mina estuviera donde no existieran recursos hídricos estaríamos de acuerdo, pero esta empresa se encuentra en toda la cabecera de cuenca. Nosotros hicimos un monitoreo y encontramos residuos contaminantes desparramados en toda la montaña”.

Tampoco podrán convencernos que el Estado de Derecho requiere la formación de “frentes policiales” en zonas mineras (anuncio del Ministerio del Interior) que reforzarán los convenios ya existentes entre empresas mineras y Estado que incluyen la contratación de personal policial para resguardar los campamentos mineros. ¿Qué clase de proyecto es el que en lugar de buscar licencia social busca protección policial… y la obtiene?

Kañaris nos involucra. Los peruanos necesitamos estar informados: el proyecto más las concesiones abarcan 83% del territorio comunal de Kañaris; su población sería expropiada y desplazada y su cultura condenada a desaparecer; los ecosistemas de bosque húmedo afectados al igual que más de 4,000 familias que viven de la actividad agropecuaria, ya que el proyecto se encuentra en cabecera de cuenca: ríos Kañaris y Chotano (Red Muqui). No podrán persuadirnos que modernidad significa secar cuencas a tajo abierto y despojar violentamente a los pueblos de sus territorios.

Hay problemas legales: la Defensoría del Pueblo advierte al Estado que debe respetar la Consulta Previa y reconocer la personería jurídica de la comunidad indígena de Kañaris (RS No. 54 oct 1956 Ministerio del Trabajo y Asuntos Indígenas). No procede la licencia de uso de agua que otorgó la Autoridad Nacional del Agua a la empresa porque contradice la Ley de Recursos Hídricos y viola los derechos de uso de agua de los comuneros (artículo Nº 64).

La información debe ser amplia y transparente, el debate franco y el respeto de los derechos humanos y ciudadanos irrestricto. No es asunto de “comunicar bien” supuestos beneficios de un proyecto cuestionado, que no se discute, que no respeta la Consulta, que contradice la ley y lo acompaña la violencia. Apelo a mis primeros y más importantes aprendizajes: la curiosidad y el deseo de aprender, la libertad para hacerlo y la capacidad de indignación frente a la injusticia. Imposible callar. Recuerdo y reafirmo: “por eso me negaron el Perú en mi desvelo, y vanamente grito: devolvedme mi patria” (Juan Gonzalo Rose).


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Teresa Tovar Samanez

A ojo de buen cubero