Juan Carlos Mariño

Cuando lo vi por primera vez, me causó admiración. Fue en un partido de Cienciano. Juan Carlos Mariño dio un pase de gol. Dije: “tiene talento”. Y es que es fácil conocer al jugador diferente en la liga peruana.

| 03 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 590 Lecturas
590

Hace algunos años, cuando vestía la chompa del Lanús, las imágenes nos mostraban un gol de Mariño eludiendo al arquero. Pero era muy poco lo que podía decir esa acción solitaria. Porque nunca más nos pasaron otro tanto del “chato”.

En Cienciano la rompió. Cómo no recordar el gol en Matute a Alianza Lima, la tarde cuando igualaban 1-1 en el torneo Clausura. Mariño tomó la pelota por el mediocampo. Avanzó. El chileno Pérez salió a la marca y Mariño con un juego de cintura lo dejó parado. Fue una acción brillante. Pocas veces vista en Perú. Porque Mariño se vistió de Ronaldinho ese día. Con el perfil inmejorable, Mariño disparó y anotó justo cuando se jugaba el último minuto del partido.

Ese año, en la definición contra Universitario, también convirtió un gol notable y frente otra vez a Alianza Lima en Matute por el título nacional.

Su calidad técnica está fuera de duda, pero el interrogante que disparaba era acerca de su producción con la camiseta nacional.

Muchos jugadores que se nacionalizaron porque en sus respectivas ligas fueron brillantes, la mayoría no funcionó.

Un ejemplo es el brasileño Marcos Senna, quien en Sevilla la rompe, pero cuando se nacionalizó español y jugó con su selección en el mundial de Alemania desapareció. Y así tenemos al brasileño Kuranyi o el gahnés Asamoah, quienes con la selección germana son un lamento.

En Perú algo así ocurrió con Ronald Baroni, quien hizo su carrera en Argentina y Chile. Cuando llegó a la “U” marcó la diferencia, pero cuando tenía que jugar con la selección en torneos oficiales, se escondía.

Y ésa era mi gran pregunta, ¿si Mariño tenía clase?

Quizás por el gol que convirtió ante Uruguay en la Copa América, dio la sensación que la casaquilla de la selección no le quedaba grande.

Pero hasta ahora fue lo único aceptable. Cada vez que jugó con la chompa bicolor, se escondió. No fue el desequilibrante del Cienciano. Creo que la responsabilidad lo mata. Por eso no sé si debemos creerle cuando dice que esta vez sí aceptará la convocatoria. Mariño tiene miedo de fracasar. Pese a las buenas cualidades que tiene para el fútbol.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...

Ivlev Moscoso

Opinión

imoscoso@diariolaprimeraperu.com