Joyita fujimorista

Una empresa agropecuaria del norte chico solicita agua para irrigar 40 hectáreas, pero emplea el volumen que sería necesario para cubrir 400 hectáreas. Además indica que va irrigar uno de sus predios que mantiene en abandono, pero deriva el recurso hacia otro que acaba de adquirir. Como es inevitable la Autoridad del Agua, se ha pronunciado sancionando al bandido que abusa del agua que es escasa y que otros agricultores reclaman para sus tierras.

| 29 agosto 2012 12:08 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.4k Lecturas
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Pero ocurre que la empresa que roba agua, pertenece a un congresista, para más señales integrante de la bancada fujimorista, que lleva dos años entornillado en la Comisión de Agricultura, sin que se sepa exactamente si está ahí porque le interesa el tema como política pública o como la mejor manera de proteger sus intereses particulares.

Elard Galo Melgar Valdez es ahora uno de los dueños de tierras más exitosos del norte chico. Pero su fortuna tiene un origen más bien heterodoxo, ya que el caballero lo que hizo es empezar a acumular tierras del Estado (Ministerio de Agricultura), arguyendo que estaban abandonadas y que él, desde el año 1994, había ejercido una posesión pacífica, continuada y evidente de ellas lo que lo hacía merecedor de un título de propiedad que finalmente fue dictaminado por los jueces.

La norma que establece la prescripción adquisitiva de dominio no estuvo hecha por cierto para quedarse con los suelos de lo que dispone el Estado y que deberían utilizarse con fines de experimentación y desarrollo; y mucho menos para que amigos del régimen de turno se las repartan. Pero lo que sucedió es que el señor Melgar logró que un juzgado acredite que sí era un poseedor legítimo y le cediera los títulos correspondientes.

Solo que diversas inspecciones, entre ellas algunas muy recientes, han mostrado que no hay vestigios de la supuesta posesión, en el sentido de adecuar los eriazos a la producción agropecuaria, y que el juez que “constató” anteriormente que se cumplían los requisitos en realidad vio otras tierras distintas, a las que fue conducido por los subalternos de Melgar Valdez.

Por todos estos méritos y antes que lo rebautizáramos como roba-agua, el ahora congresista Elard Melgar se ganó merecidamente la chapa de roba-tierras. Y cuando se lo dijimos quiso rectificar con el argumento de que “era legal”, pero no pudo explicar cómo era que no había pagado ni un sol por más de 400 hectáreas de terreno en zona de costa donde la tierra tiene alta productividad.

Melgar además quiso ocultar su participación en sus empresas “renunciando” a su condición de gerente general, pero agregando la argucia de hacerse inscribir como un apoderado con todos los poderes de la gerencia (o quizás más), volviendo a violar la ley. Y es que don Elard es puro espíritu de los 90, lo que se ve por ejemplo en su declaración como candidato ante el JNE en el que llena el casillero de ingresos y rentas con un redondo número cero, para evitarse otras explicaciones.

¿Es tan difícil andar derecho en el Perú? Tal vez no lo sea, si ponemos el ojo en casos como este que es típico de los nuevos ricos del fujimorismo. ¿Se atreverá el Congreso contra ellos?

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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista