Italia al filo

El resultado de las elecciones en Italia no ha resuelto gran cosa. El Partido Democrático de Pier Luigi Bersani superó en cinco puntos a la coalición de la derecha encabezada por Silvio Berlusconi y dejó en un sorprendente tercer lugar al novísimo Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo, que jugó al radicalismo antisistema. Quedó en cuarto lugar el último primer ministro Mario Monti.

| 28 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 1k Lecturas
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El resultado de las elecciones en Italia no ha resuelto gran cosa. El Partido Democrático de Pier Luigi Bersani superó en cinco puntos a la coalición de la derecha encabezada por Silvio Berlusconi y dejó en un sorprendente tercer lugar al novísimo Movimiento 5 Estrellas del cómico Beppe Grillo, que jugó al radicalismo antisistema. Quedó en cuarto lugar el último primer ministro Mario Monti.

La correlación de fuerzas nunca es sencilla en la política de la península. La crisis de 1992 puso fin al sistema de partidos de la posguerra donde democristianos, comunistas y socialistas dominaban la escena. El gran partido católico estalló, el eurocomunismo que llegaba al tercio de los votos adoptó definitivamente la democracia hasta en el nombre y el viejo socialismo quedó minimizado por los escándalos judiciales.

Desde entonces las cosas no han sido fáciles. Apareció el multimillonario Berlusconi mezclando demagogia y neoliberalismo con un estilo de gran patrón que actúa como le da la gana. Incluso dedicándose desde el poder a una dolce vita permanente. Gana elecciones con su aire cautivador, su dinero y sus ofertas populacheras y pierde al poco tiempo por sus escándalos económicos y sexuales. El lunes, contra todo pronóstico, arañó la victoria.

La gran sorpresa la da un actor de estilo desenfadado y nombre de cuento infantil. Con un discurso irónico y sin pelos en la lengua, captó el hartazgo de un buen sector de ciudadanos, cansados de la corrupción de Il Cavalieri y del realismo opaco del centro izquierda.

El Partido Democrático, heredero del viejo tronco comunista, reforzado con núcleos provenientes del socialismo y de la antigua democracia cristiana, obtiene paradójicamente un porcentaje semejante al del PCI en décadas pasadas. Tiene el reto de formar gobierno con alguno de sus rivales y el dilema es complicado. Si mira a la derecha tiene a la coalición del gran patrón y su estilo pirata de hacer política. Si escoge al artista sabe que él y su gente no tienen idea de cómo gobernar, pues su negocio es dar la contra y protestar. Por lo mismo es un peligro que puede hacerle la vida imposible si así lo quisieran, con la gran capacidad de movilización de masas que ya demostró.

Le queda la posible alianza con Monti que lleva inevitablemente a las políticas de austeridad que la mayoría rechaza.

Italia es la tercera potencia de Europa, un factor clave para remontar la crisis. Endeudada, con Bruselas que la observa con lupa, no le será fácil hacer las tareas que aplicaba el saliente primer ministro, quien renunció al cargo para frenar el ascenso del dueño del Milan y fracasó. Consiguió apoyos importantes, entre ellos el del Vaticano y de los mercados, que no fueron suficientes.

Lo que pase cuando el presidente Giorgio Napolitano le encargue formar gobierno a Bersani es de pronóstico reservado, pero lo que toda Europa sabe es que sin la estabilidad italiana la eurozona será débil. ◘


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