Inversionistas y policías

El Presidente que respondía a su diario favorito el último domingo tenía dos certezas inconmovibles. Para ser como Chile, o más que Chile, se necesita inversiones, lo que sea que sume cifras e inyecte dinero. Y, para esto mismo, se necesita poli­cías que no se chupen, que ­usen sus armas. Orden, ¿me entienden?

| 14 mayo 2008 12:05 AM | Columnistas y Colaboradores | 557 Lecturas
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El Perú de las inversiones y los policías sin frenos es el que nos va a llevar a la modernidad. Está tan convencido que el año 2011, la opción electoral estará vaciada de ideología que imagina que el vencedor será el que se identifique más con la idea del crecimiento y las obras en provincias. Pero, por si las moscas, en el camino a ese Perú modificado, hay que tener una buena represión a la mano.

“El Perú lo que necesita es orden, están notificados”; es el título que El Comercio ha escogido para resumir el sentido de la entrevista con Alan García. Y es orden en el sentido de que preferible es que nada se mueva. En este punto hay otro cambio notable del político de los ochenta, que describiera al Perú como un “desorden aparente” donde cada situación aparentemente desordenada tenía una lógica propia que los gobernantes debían saber administrar sin desesperarse.

Ahora hay un solo orden posible. Si la gente vive dispersa en villorrios, los juntamos. Si hay mucha pequeña propiedad, la arrasamos. Si los profesores tienen baja capacitación porque el Estado se olvidó de ­ellos, los echamos. Si los selváticos no tienen para explotar comercialmente la madera, los desalojamos. Y así sucesivamente. Y si viene la protesta, que disparen, con eficacia. Si hay excesos, vamos a los jueces, para que los muertos reclamen por sus vidas. Pero no me intimiden a los poli­cías, que eso no es más que ­una democracia boba.

“Con debilidades, lo único que se consigue es que vengan los Fujimori y los dictadores del futuro”, afirma, dejando saber que hay que actuar como Fujimori en democracia, para que Fujimori no venga y nos quite la democracia, que es lo que hace pensar a tanta gente que la noción de “democracia” de algunos políticos es que ellos mismos son la democracia, y que cuando ejercen el poder de la manera más brutal que sea, están preservándonos de dictadores que podrían ejercerlo igual que ellos.

“Se dice que usted gobierna sin oposición”, le plantea el diario de los Miró Quesada. “Ojalá fuera así”, responde escuetamente este pretendido demócrata. “¿Quién es más ­oposición: Lourdes, Ollanta o Toledo?”, lo interrogan. “Los periódicos. La oposición en el Perú, son los periódicos.” Y, la verdad, no sé si sonrojarme. ¿Qué periódicos? O se está refiriendo a este diario, pequeño pero combativo, o se está burlando de nosotros.

¿O se tratará de Juan Paredes Castro o Hugo Guerra? ¿O Aldo M., García Miró, o Ben Schmuel? ¿Mirko Lauer? ¿La Ortiga o César Campos? ­Evidentemente, ésta debe ser la oposición periodística que está más de acuerdo con sus gustos. Inversionistas, policías impunes, y periodistas opositores que desayunan o cenan en Palacio y le conceden entrevistas a dos páginas, para que se despache, como hizo con la Chichi, en la televisión. Éste es el orden de García. Estamos notificados.


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Raúl Wiener

POLITIKA

Analista