Inversiones y elecciones: miedo y cambio

En las últimas semanas, frente al despunte de Susana Villarán en la campaña municipal hemos visto a analistas “independientes” a ser activos militantes de una campaña electoral en donde la estrategia del miedo ha sido el recurso fundamental.

Por Diario La Primera | 06 oct 2010 |    

Advirtieron de los riesgos de un posible pánico financiero ante cualquier triunfo de la izquierda en el Perú, ya que esta pondría en peligro el actual modelo económico de inversión, generación de empleo y crecimiento. La vieja falacia de que toda la izquierda está en contra de la inversión privada, se aplicaba nuevamente en una agresiva estrategia del miedo, en donde los grandes grupos económicos -con temor del efecto Villarán- no dudaron en caer con todo el peso de su influencia en respaldo de la candidata del PPC.

La impunidad de falsas acusaciones y las declaraciones subidas de tono, evidenciaron la incomodidad de los grupos de poder en un proceso electoral donde la opción de Villarán representaba un cambio frente al inmenso poder de lobbys e inversionistas intocables. La doctrina del pensamiento único -tan cuestionada a los radicales e intransigentes de la izquierda-, es practicada con tanto o más apasionamiento desde la derecha en la defensa del “único” modelo de relación con las inversiones.

Ya desde la negociación del TLC con Estados Unidos, algunos analistas advertían de la importancia de “blindar” la economía de la política, y que para ello asumiéramos fuertes compromisos en materia de desregulación de las inversiones como única manera de insertarnos en la economía global, debilitando la capacidad del Estado de desarrollar políticas públicas. Sin sonrojarse, cuestionaban un principio democrático fundamental: por medio del cual la política económica debe derivar del mandato soberano de un gobierno elegido por el pueblo.

Esta es la cantaleta hace años: inversionistas intocables, poderosos aliados nacionales y agresivas campañas en contra de cualquiera que plantee cambios al modelo. Nuevamente el miedo se aplicaba como estrategia para bloquear procesos de cambio y representación legítimos, que permitan la recomposición de una izquierda democrática, que exprese la necesidad de cambios fundamentales desde la lógica de la regulación para inclusión social en el modelo de crecimiento. Hay izquierdas para todos los gustos, está en proceso hacer una a nuestra medida y en nuestro tiempo en el Perú. En la región diversos proyectos de izquierda gobiernan a países vecinos como Brasil, Bolivia y Ecuador, y más allá de las declaraciones iniciales de pánico financiero en países como Bolivia, empresas trasnacionales siguen invirtiendo.

Mal favor le hace la derecha conservadora a la democracia peruana, buscando polarizar y sacar de la escena política a una izquierda democrática, que permita equilibrar el sistema de partidos fortaleciendo la legitimidad del sistema democrático. Un cierre de campaña municipal marcado por guerra sucia, medios de comunicación fuertemente parcializados, así como una extraña larga espera por los resultados finales de la ONPE, no contribuyen a la gobernabilidad democrática en el país.


    Alejandra Alayza Moncloa

    Alejandra Alayza Moncloa

    Globalización con equidad