Inversiones e intereses nacionales

Las urgencias sociales en los países en desarrollo, y las obligaciones por mantener el bienestar en las naciones industrializadas, demandan de los Estados medidas respecto del comercio exterior y la inversión.

Por Diario La Primera | 27 ago 2008 |    

Más datos

 

A pesar del desarrollo entusiasta del libre comercio la realidad nos muestra las presiones de las empresas transnacionales y los flujos financieros que permiten avizorar un largo camino para ver el declive del proteccionismo y el fin del Estado.

Las naciones conviven en una economía globalizada en la que se entrecruzan los intereses de las empresas transnacionales con los intereses nacionales que no son necesariamente idénticos, sobre todo cuando ese intercambio se realiza entre países con desniveles de desarrollo. Tal disparidad proporciona un sólido argumento para diseñar y defender los intereses nacionales.

Los objetivos de política económica no se consiguen prima faccie en el mercado. En otras palabras, los mecanismos de mercado no son apropiados para proteger la economía nacional. Incluso su dinámica puede ser perjudicial. Por consiguiente, el Estado puede intervenir en el mercado con el propósito de proteger la industria, los recursos naturales, promover las exportaciones, superar el desempleo, resguardar la manufactura infante y la identidad nacional. Por tales razones los Estados tienen plan y leyes que orienten las inversiones al sector productivo y faciliten transferencia de tecnología.

Sin embargo en el Perú carecemos de planeamiento estratégico; las inversiones se radican en cualquier sector y no hay registro ni datos para saber cuánto de lucro remesan.

Al igual que en los paraísos fiscales en el Perú no se conocen las fuentes. En el primer caso porque están protegidas por el secreto y en el segundo por la liberalidad en su ingreso y la falta de obligación para informar. De tal manera que podrían operar inversiones nocivas para el país. Ello da el mismo resultado: inversiones que sólo se conocen tangencialmente y no orientadas al sector productivo. En consecuencia, es necesario replantear los criterios de captación de inversiones diseñados por el fujimorismo.


    Aníbal Sierralta Ríos

    Aníbal Sierralta Ríos

    Opinión

    Columnista