Intereses y política

“Hay algo que hace feliz a casi todo el mundoooooo….quieren dinerooooo, quieren dineroooo”. Inmortal letra de Los Prisioneros, para mí, el grupo de rock en español con las mejores letras, después de los irónicos Hombres G.

| 11 octubre 2011 12:10 AM | Columnistas y Colaboradores | 1.1k Lecturas
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Como verán nuestros lectores, no vamos a hablar en esta oportunidad de intereses bancarios, no. Vamos a hablar de los intereses económicos que tienen diversos grupos, y cómo influyen en el Estado.

Porque detrás de la lucha política que vemos todos los días, en las declaraciones de congresistas y dirigentes políticos, o en las primeras planas de los diarios, no hay solamente distintas ideologías y puntos de vista. Hay también intereses económicos que se mueven, y cuyas conexiones son a veces muy directas –congresistas con negocios en determinados rubros, empresas periodísticas cuyos propietarios son a su vez dueños de otras empresas que pueden ser muy grandes y tener negocios millonarios con el Estado. Otras veces esas conexiones están soterradas, escondidas, y por eso mismo puede ser aún más peligrosas.

En el campo periodístico, como en el de la investigación, la regla ética básica debiera ser “revela tus intereses, haz público los posibles conflictos de interés”. Porque tampoco es correcto plantear que una persona, o grupo de personas, porque tiene un negocio u otro interés económico, pierda su derecho a opinar y hacer política, defender sus ideas y debatir. Las personas pueden tener intereses económicos, y aun así proponer medidas y tener planteamientos que correspondan al interés común y no al propio. Pero lo menos que pueden hacer, es decir abiertamente que tal o cual medida que proponen o a la que se oponen, afecta sus bolsillos. Lo mismo vale para loscongresistas, que además debieran abstenerse cuando se trata de votar leyes que los afectan directamente en sus negocios.

Los que defienden intereses por lo bajo, sin dar la cara, de manera subrepticia, es claramente porque no quieren nada bueno. Si no quieren que salga a la luz los intereses que defienden, por algo será. La mejor manera, por eso, de evitar manejos turbios, es haciendo pública las relaciones que se tienen.

Por eso, mi primera regla básica hoy es que mi agenda como funcionario es pública. Está puesta en una gran pizarra a la entrada de mi oficina a la vista de todo el mundo. Como funcionario público promuevo, además, que cualquier relación que involucre dinero, se haga por escrito, dejando huella. A veces puede ser conveniente tratar algunos temas en reuniones o en negociaciones, en cuyo caso rehúso por norma que cualquier reunión donde pueda tratarse de algún interés particular, pueda realizarse solamente conmigo: siempre deben haber otras personas presentes que no sean de mi entorno inmediato.

La corrupción contamina tanto, que para los peruanos cualquier funcionario público es sospechoso. Ante eso, hay que vacunarse utilizando la transparencia.


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Pedro Francke

Opinión

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