Inflación: ¿importada o doméstica?

Que el presidente y sus ministros digan que la inflación es importada, significa que ellos no tienen la culpa. Y que algunos tecnócratas desplazados del poder contesten que el factor de la demanda interna es fundamental, significa que no hubo suficiente persistencia en el ajuste a los sectores populares. En otras palabras, que eso del chorreo final del sistema es un cuento, porque apenas gotea hay que cerrar el caño.

Por Diario La Primera | 10 set 2008 |    

La inflación es mundial, ciertamente, si no, veamos los precios del petróleo, los alimentos y la cadena de bienes finales. Pero no hay que olvidar cuántos años se han utilizado los precios internacionales, varios de ellos con altos subsidios, como estabilizadores internos. El desinterés total por promover y apoyar el agro de alimentos respondía al criterio de que se podía vivir de la producción externa y dedicar las mejores tierras a la agro-exportación.

Hoy tenemos una inflación que en un alto grado corresponde al trigo, al maíz y al pollo, al aceite y otros productos con fuerte componente externo. Pero curiosamente compiten en la escalada otros como el limón, la palta, las frutas, etc., que se exportan en cantidades cada vez mayores, lo que determina probablemente una baja de la oferta interna. Es decir que tenemos una carestía de alimentos (alrededor de 10% anualizado), con un componente de importación y otro de exportación.

¿Qué se ha hecho durante años para lograr una mayor seguridad alimentaria y hacer frente a las fluctuaciones del mercado mundial? Absolutamente nada. Peor aún, se ha desalentado cultivos de trigo, maíz y otros, para alentar el camino exportador. Y tampoco se hace nada cuando se percibe que los cambios de nivel global tienen proyección de largo plazo.

Algo por el estilo puede decirse del asunto de la energía: ¿o acaso no se paralizaron los proyectos hidroeléctricos para favorecer al consorcio Camisea?, ¿y acaso no se estuvo jugando a imaginar reservas de gas, con el propósito de justificar los contratos de exportación? Entonces, sí hay responsabilidad cuando uno abre la economía sin defensas, ni políticas de desarrollo propio, y a la vuelta de los años se encuentra con el incontrolable cambio de tendencias.

En el otro lado de la moneda están los que vuelven al discurso de final de los 80, apuntando al “exceso de demanda”. O sea que si usted ve que los ingresos no le alcanzan para comprar lo que necesita, admita que su débil salario es una de las causas del problema. Si usted ganara y consumiera menos, todos estaríamos felices. De eso se trataría ahora. Una subida de los principales precios (tasas de interés, tipo de cambio, impuestos indirectos, combustibles), con salarios contenidos, siempre bajará el índice de inflación por falta de compradores. Pero hará mucho más pobres a los que ya son pobres.


    Raúl Wiener

    Raúl Wiener

    POLITIKA

    Analista