Industrialización caída del cielo

Es meritorio que la principal autoridad política del país reconozca en los foros internacionales la importancia de industrializarnos, y ahora que lo reitere a nivel interno. Agregar mayor procesamiento y contenido tecnológico a nuestras materias primas debe constituir no sólo una política del gobierno actual, sino que debe convertirse en una política de Estado. La experiencia y resultados obtenidos en las economías asiáticas es un acicate para esto. Sin embargo, al igual que otros temas, en este gobierno se observa la falta de correspondencia entre este discurso con buenas intenciones y la realidad de los hechos.

| 20 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores | 953 Lecturas
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El contar con objetivos y políticas a favor de la industrialización es mejor que no tenerlas. La minería genera mucho valor agregado, especialmente utilidades que se exportan del país o se reinvierten. Los productos de la manufactura son menos volátiles a las coyunturas internacionales. Se trata de una actividad con mayores vinculaciones y encadenamientos al resto de la economía nacional que la minería, genera más empleo, puede vincularse más fácilmente al sector primario, con el aprendizaje y progreso técnico es una fuente continua de ventajas competitivas. Asimismo, no es una actividad extractiva y tiende a ser más amigable con el entorno.

Para industrializarnos, no sólo se trataría de realizar grandes proyectos para el procesamiento de materias primas, sino que también se puede llevar a cabo a través del reforzamiento de los conglomerados productivos actuales (clusters en etapa embrionaria). Estos son proyectos al alcance de nuestros recursos, avalado por muchos estudios, incluso del Banco Mundial, que reconocen la importancia central del planeamiento y el haber aplicado políticas intermedias fuera del consenso tradicional. A algunas de estas políticas, Amsden denomina como de “precios equivocados”. Asimismo, se necesitan empresarios de verdad, instituciones y técnicos a favor del cambio.

El Estado no debe seguir cruzado de brazos. Hay un conjunto de situaciones que deben ser enfrentadas para avanzar en este proceso de industrialización. No hay industria con una paridad cambiaria real tan reducida, ya que la apreciación del sol erosiona todos los esfuerzos internos. La producción de materias primas debe priorizar la atención de la demanda interna (ej. gas natural). Hay que dar vida a la Agencia nacional de competitividad o a la iniciativa para el desarrollo de clusters. No puede mantenerse la ley de un solo precio para la venta interna de materias primas, mediante la cual los productores locales pagan sus insumos igual o por encima de los precios internacionales. Si se sigue con la política actual, ¿para qué se cuenta con una ventaja comparativa? En fin, ahora al Estado le corresponde actuar. No hay que olvidar que el infierno también está plagado de buenas intenciones.


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Germán Alarco Tosoni

Opinión

Profesor Universidad del Pacífico

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