Impulsando mi corazón

Por los mil diablos más uno. Ayer me ‘cortaron’ sin llegar siquiera a los dos meses de relación sentimental. Eso sí, fue intenso como una Leche Vinagre del mercadito de Chorrillos.

Por Diario La Primera | 29 set 2008 |    

Para variar, el alejamiento fue parecido a mi relación anterior: también sucedió alrededor de un supermercado. Antes fue por el Plaza Vea. En un parque oscuro de la bolichera mi corazón fue panqueque. Pero embadurnado con hiel. Ayer, cerca a un Wong, se repitió la escena tras un garaje de Monterrico. “Lo nuestro fue un error; el amor se fue”, dijo S -malas palabras ¡en vivo!-, y mi rosa con olor a naftalina, recién comprada y escondida bajo la chompa, adquirió un matiz clorofílico. Lo curioso es que mis dos últimas choteadas las realizaron impulsadoras. La primera vendía productos naturales. S, máquinas de afeitar. La tercera, fácil, será con créditos funerarios. Ahora, soy Beck, al son de “Soy un perdedor, so why don´t you kill me?”. Por lo menos, estos adioses tienen espíritu inmobiliario, pues han subido en el escalafón distrital. Sin embargo, ando más vacío que botica con rejas y mi mente es un calidoscopio maravilloso; un cinema mental donde los fotogramas amatorios de S van a mil por hora. Claro, se me podrá decir: “¿El Malapalabrero es cual blogger ‘luser’ de El Comercio?” Nunca llegaría a tanto. Lo que pasa es que de repente me lee un descorazonado, futuro ‘trapecista’ en todas las cimas de la ciudad; quizá esta columna salve su vida y yo agarre un trofeo de responsabilidad social. Eso sí, ninguna súplica a S. Tengo mi dignidad. Hago la del samurai: manejar los sentimientos como una espada. No al drama barato. Mucho menos al suicidio llorón. Hay que burlarse del desamor. Sino sale la ‘merca’, es correcto impulsar mi corazón hacia la siguiente.


    Luis Torres Montero

    Luis Torres Montero

    Malas palabras

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