Importando hambre

Por no haber querido hacer en el agro lo que debió desde hace 23 meses, el gobierno de Alan García nos está haciendo pagar cuatro altos costos:

Por Diario La Primera | 10 jul 2008 |    

1) El encarecimiento imparable de los precios alimentarios, sobre todo por la clamorosa inercia oficial ante las maniobras especulativas de los importadores e intermediarios. Pues no se ha cumplido ni una sola de las rebajas vaticinadas reiteradamente por el ministro de Economía, Luis Carranza, para justificar las cuatro exoneraciones arancelarias otorgadas a las importaciones.

2) El dramático incremento del valor de las importaciones alimentarias, que sólo en los primeros cuatro meses del año fue de 51.2 % frente a igual período del año anterior, no obstante que el volumen se retrajo en 0.7 %

3) El creciente déficit de la balanza comercial agraria. Pues, en idéntico lapso, las importaciones subieron a 1,296 millones de dólares; en tanto que las exportaciones sólo llegaron a 861 millones. Esto ha determinado un déficit de 435 millones en contra del país, con proyección a 1,000 millones en el año, y

4) El patético aumento de los costos de producción en el agro, especialmente por el encarecimiento constante de los fertilizantes, el transporte, el crédito y la mano de obra.

Para demostrar lo último, basta mencionar dos casos estudiados por ASPA y reportados por AGRONOTICIAS No. 333: en mayo del 2007, los algodoneros recibían un promedio de 994 dólares por hectárea, pero en junio último apenas 411 (58 % menos en 13 meses). Paralelamente, los maiceros que en marzo del 2007 obtenían 1,308 dólares por hectárea, el mes pasado recibieron sólo 637 (51 % menos en 15 meses)

Estos casos indican que el alza de los costos de producción está ahogando al agro que produce para el consumo interno (el 97 % del total), a la vez de bajarle la llanta a la agroexportación; con sombrías proyecciones para la economía rural, la seguridad alimentaria y la balanza comercial del país.

¿El Perú avanza? Sí, por lo menos en “agricultura de barco” o importación de hambre.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista