Imaginando el porvenir

Cuando nos proyectamos y tratamos de olfatear, a modo de ejercicio mental, el porvenir, observamos muchas dudas con respecto a lo que podamos conseguir como colectividad, referente a una movilidad más humana, más justa y equitativa en la vía de todos.

Por Diario La Primera | 13 set 2010 |    

Este ejercicio siempre lo debemos realizar porque detrás de nosotros están nuestros hijos, nuestros nietos y nuestros bisnietos, etc. Pero de algo sí estoy seguro, porque lo otro son dudas, nada más, pero lo seguro es que sea cual fuere la autoridad que asumirá la enorme responsabilidad de conducir la ciudad es que necesitamos urgentes y necesarias transformaciones estructurales para satisfacer necesidades básicas, vitales, que como su nombre lo indica se convierten en derechos naturales de las personas que viven en la ciudad. Si es auténtico y legítimo el sentimiento de que la equidad es realmente necesaria entonces no existe alternativa para reconvertir la ciudad en términos de justicia, por ejemplo, se debe trabajar incansablemente para que el residente en la ciudad de Lima -que en su gran mayoría (casi un 83%) utiliza los servicios de transporte público urbano- no continúe desperdiciando miserablemente otro tercio de su vida, (ya que un tercio de la vida lo empleamos en dormir y asearnos) montados en un vehículo automotor por lo general en pésimas condiciones y con frecuente mal trato para que pueda vivir su día a día este ciudadano. Entonces, en esa ciudad del mañana inmediato, esto deberá ser fundamentalmente diferente de la que hoy conocemos. Debemos, por consiguiente, trabajar para construir un “PORVENIR VIABLE”. Debemos asegurarnos como ciudadanos con aspiraciones a ser auténticos responsables que la IDEA de “DURABILIDAD” sea la base de nuestra forma futura de orientar la movilidad urbana, más humana, más asequible y más justa pero para aquellos que lo necesitan de forma urgente que siempre son los más, cuando deberían ser los menos. Si esto fuera así, otra sería nuestra realidad. Como comprenderán, paralelamente a estas transformaciones no se escapa por un instante la educación como la gran herramienta para alcanzar los objetivos mencionados para beneficio real de nuestros ciudadanos. Hasta mañana.

    Federico Battifora