Huella y recuerdo

Ha sido desde siempre interés del Hombre, la preocupación por trascender, de pasar por la vida haciendo algo memorable, recordable, vale decir: dejando huella. Que la vida que llevamos tenga una orientación, una valía, un sentido, tanto para nosotros mismos como, principalmente, para los demás, para quienes están cerca: familia y amigos, como también para la sociedad en la que vivimos.

| 07 abril 2013 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 621 Lecturas
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Se dice: “dejar huella” que, según el diccionario, es “señal que deja el pie del hombre o el animal en la tierra por donde pasa”. Y no solo el pie, sino también la mano que deja huella y lo que se recuerda o rememora de nuestros actos después que hemos dejado esta existencia terrenal, que todo eso y más es por lo que muchos nos preocupamos a lo largo de nuestra vida: porque nuestras acciones se deriven de valores reconocidos y estimados por los demás, que es bien sabido que no vivimos solos, que somos parte de uno y otro grupo, que vivimos buscando nuestra perfección para ponerla al servicio del otro y de los otros. Huella y recuerdo, hacen, pues, que nuestros actos sean recordables, memorables, dignos de ser recordados, estimados y muchas veces tomados como ejemplo.

En este transitar por encontrar y poner en valor nuestra marca personal, haríamos bien en mirar por el retrovisor de nuestras vidas y buscar en la memoria a personas cuyas vidas valoremos, tengamos en alta estima (familia, maestros, amigos) y preguntémonos.

¿Por qué es que vienen a nuestra memoria? ¿Qué fue lo que hicieron en sus vidas que no los podemos olvidar? Y recordemos también qué marcas comerciales capturaron nuestras emociones cuando niños y preguntémonos ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué nos ofrecían y por qué las valorábamos? Y, finalmente preguntémonos ¿Por qué algunas marcas siguen vigentes en el mercado y por qué otras ya no lo están?

Resume el saber popular que para dejar huella en la vida hay que hacer al menos tres cosas: escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. Creo que más que la receta con estos tres ingredientes son nuestras acciones las que permitirán que dejemos un recuerdo duradero de nuestro paso por esta vida: el valor de lo que hacemos cuando algo hacemos, nuestros proyectos emprendidos a partir de pensamientos sanos, la dedicación, el entusiasmo, la alegría en cada uno de nuestros actos y, especialmente, el pensar y obrar por y para los otros.


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Jaime Lértora

¡Habla Jaime!

Columnista