Hora de escuchar al agro

Si en cumplimiento de sus promesas electorales, el artículo 88 de la Constitución y las políticas de Estado XV y XXIII del Acuerdo Nacional, el gobierno del Dr. Alan García hubiese hecho en el agro lo que debió desde el primer día, hoy no sólo el pueblo peruano estaría con el estómago lleno, sino también el propio régimen no estaría llegando a su segundo año con 70% de reprobación social.

Por Diario La Primera | 24 jul 2008 |    

Esto no es así porque los mismos que antes de las elecciones perseguían a CONVEAGRO y sus gremios para formar el hoy sepulto Frente Social, pronto “olvidaron” que el primer deber de un gobierno es nutrir y que, para nutrir, primero hay que producir.

Múltiples gestiones en busca de diálogo y concertación prueban que el oficialismo no ha querido escuchar al campo, con los resultados que todos podemos ver:

1) Encarecimiento generalizado de los alimentos. Primero, porque el agro no puede producir todo lo que le permite su potencial, para sustituir importaciones, por falta de una concertada política de promoción. Segundo, porque los productos foráneos que antes llegaban con precios artificialmente bajos, ahora ya no existen más; no obstante las cuatro rebajas arancelarias decretadas y la vigencia de los subsidios externos. Y tercero, porque el gobierno no quiere combatir a los grandes especuladores.

2) Inflación en ascenso, motivada principalmente por el alza de las subsistencias.

3) Creciente pérdida de divisas, por la disparada del valor de las importaciones de alimentos y fertilizantes, y

4) Deterioro creciente de la economía agraria. Pues hoy los productores pagan mucho más por los insumos (incluso adulterados), el crédito, el transporte y hasta la mano de obra; además de vérsales casi solos frente a las irregularidades climáticas y ser víctimas de los grandes intermediarios. Ergo, ahora los agrarios reciben cada vez menos por sus cosechas.

Sin embargo, el potencial del agro para dar suficiente comida al Perú está ahÑ Lo único que se requiere para desinhibir y desarrollar este potencial es que nuestros gobernantes recuerden al sabio Cicerón: “Dios le dio al hombre una sola boca y dos oídos, para que hable menos y escuche más”.


    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Reynaldo Trinidad Ardiles

    Opinión

    Columnista