¿Hay un poeta en la redacción?

En la puerta de la vieja redacción del vespertino Ultima Hora alguien había pegado un cartel que proclamaba: “Se prohíbe la entrada a Poetas y Cobradores” tomando el pelo a los poetas que, efectivamente, habían elegido al periodismo como manera de supervivencia.

Por Diario La Primera | 02 ago 2008 |    

Y conozco otra anécdota. Le recomendaron al legendario Raúl Villarán un joven vate para la nueva redacción del diario Correo y él contestó: -“No gracias, ya tengo dos...”.

Siempre ha habido poetas en las redacciones y algunos notables, de gran fama, como Yerovi, Valdelomar, Vallejo. La lista es enorme. Entre los mejores –como poetas y periodistas- está Juan Gonzalo Rose, cuyo brillante paso por las redacciones está todavía por contarse.

(Todos los que han sido editores saben que los mejores tituleros, los más creativos y ocurrentes, son los buenos poetas).

Este recuerdo es evocado por la reciente desaparición del poeta Alejandro Romualdo Valle, quien tuvo un ingreso precoz al periodismo así como a la poesía. Se recordará que en 1949 había obtenido el Premio Nacional de Poesía con “La Torre de los Alucinados” y luego se dedicó por un tiempo al periodismo, incluyendo el dibujo humorístico y político.

Sus magníficos dibujos están en el agitado periodismo de los años 50, acompañando las aventuras editoriales de Alfonso Tealdo (“Ya”, “Pan”), de Genaro Carnero Checa (“1951”, etc.) y otros, hasta que marchó a Europa. De esa primera etapa data la célebre caricatura de Pedro Beltrán, en octubre, colgado de la cruz y con la leyenda “El Señor de los Mil Agros”.

Al retornar hizo periodismo de doctrina con su revista “Tareas del Pensamiento Peruano”, diseño de carátulas de libros, crítica de artes plásticas (la columna “Cuidado con la Pintura” en La Crónica) y retornó también a la caricatura con sus ocurrentes diálogos entre los personajes que inventó, “Inga y Mandinga”, y que publicó en los diarios Expreso (1970-74) y La Voz (1986-88).

Su importante producción poética ha opacado esa etapa de su vida de intelectual y periodista, quedando pendiente recolectarla y mostrarla en toda su magnífica significación.


    Juan Gargurevich

    Juan Gargurevich

    Opinión

    Columnista