Hacia la unidad de las izquierdas

El sábado 2 de febrero se ha realizado el II Evento Nacional de Fuerza Ciudadana (CxC+FS+PCP+PS). Con la participación de 145 delegados de 16 regiones y 24 distritos de la Lima Metropolitana (sin contar invitados y observadores); se abordó la situación política, organización de FC, la campaña a favor del No y el Frente Amplio de las izquierdas. La presencia de Susana Villarán, alcaldesa de Lima, y de Salomón Lerner, ex Primer Ministro, le dio un particular realce a este importante evento.

| 04 febrero 2013 12:02 AM | Columnistas y Colaboradores | 803 Lecturas
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1).- Después de un cuarto de siglo, las organizaciones de izquierda buscan sintonizar con el ánimo, expectativas e ilusiones de vastos sectores del movimiento popular que reclamaron tener un solo referente político izquierdista, legítimo y al alcance de ellos. Es decir, unitario, amplio y democrático, capaz de integrarlos y hacerlos sentir protagonistas en la lucha política por transformar el país. Y dejar de sentirse como simple masa de maniobra a favor de determinadas candidaturas. La deuda todavía está impaga, y ya llegó el tiempo de saldarla.

Esto requiere, como ya se ha dicho, una profunda transformación también al interior de los grupos de izquierda. Recordemos, cómo a fines de los años ‘80, la arbitraria desunión buscó como pretexto los matices en torno a “los diferentes caminos” (violentos o electorales) para llegar al poder. Ahora, con la proscripción de los golpes militares y la universalización del cambio en democracia, hay que estar prevenidos para que el pretexto en contra de la unidad izquierdista encubra la pugna por conseguir una mejor colocación en la disputa electoral. Es hora de empezar el camino hacia la construcción de una identidad, única y nueva. La propuesta de “cada militante, un voto” va en ese sentido.

2).- Nuestra historia demuestra que los legítimos movimientos políticos nacen en ciertas situaciones trascendentes, donde se forja una nueva voluntad política a favor del cambio. Así, una determinada coyuntura política adquiere, por diversos factores, una dimensión tal que moviliza conciencias, hasta entonces pasivas. Y, entonces, se confrontan posiciones en torno a valores fundamentales de la política. La lucha entre la corrupción y la honestidad es una de ellas, donde el gobierno de Paniagua fue un ejemplo.

La disputa por el SÍ y el NO de la revocación de la alcaldesa de Lima Metropolitana, conforme transcurre el tiempo, empieza a mostrar esas características. Del lado del NO, se encuentran alineados los sectores del centro político y la derecha democrática que defienden el gobierno municipal de LM, en manos de una confluencia de izquierda. Caso inédito, en que por encima de discrepancias ideológicas obvias se pongan por delante la lucha por la decencia política, el reconocimiento, a pesar de los errores, de la valentía para abordar los problemas estructurales (La Parada, Transporte, etc), los intereses de la gobernabilidad y a favor del sentido común de los inconvenientes de la revocación.

Al interior de este nuevo escenario político, y sus consecuencias, es perentoria la unidad de las izquierdas, que postulan el cambio en democracia, hacia la construcción de un solo referente político que sea capaz de abordar, solos o acompañados, los retos del 2014 y 2016. El tiempo apremia.


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Carlos Tapia

Opinión

Columnista

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