Hablar en público

Después del temor a morir, otros dos son los grandes temores de los seres humanos: temor a quedarse solos y temor de estar ante gente extraña. Pararse ante un grupo de personas para dirigirles la palabra junta estos dos temores, es por esto que a muchos les produce dolor de estomago el que se les anuncie que van a tener que hablar en público. Sabemos, sin embargo, que hablar en público es hoy por hoy una muy importante herramienta para ejercer liderazgo y por ende un importante objetivo en el desarrollo personal.

Por Diario La Primera | 16 set 2012 |    

El miedo puede ser vencido sólo si hacemos el esfuerzo de prepararnos. No existe la receta mágica en alguna técnica oriental de relajación ni en alguna bebida espirituosa que nos saque del apuro. Solo apropiándonos y entrenando técnicas de expresividad y aprovechando cuanta oportunidad se ofrezca para hablar en público, podremos ir mejorando esta capacidad y convirtiéndonos en buenos oradores. Se trata de hablar desde la sinceridad, de ser uno mismo, creer firme y apasionadamente en lo que se va a decir y decirlo con todo el cuerpo y no solo con la voz.

Cierto es que si usted ha pensado en lo que tiene que decir y ha trabajado en ello, el temor de enfrentar al auditorio disminuirá conforme se va acercando el día de su presentación. También será menor el nerviosismo si usted además de conocer el tema que va a tratar se ha preocupado por conocer a su auditorio: ¿quiénes son? ¿qué saben? ¿qué quieren? ¿qué necesitan saber?

Ayudará a preparar su exposición el definir claramente tres partes en ella: inicio, desarrollo y cierre. En el inicio deberá trabajar ¿qué va a decir?, en el desarrollo: ¿cómo lo va a decir? Y en el cierre: para qué lo dijo. El tiempo asignado a su intervención divídalo aproximadamente en diez por ciento para el inicio, ochenta por ciento para el desarrollo y diez por ciento para el cierre. Es decir si tiene 20 minutos, corresponderán 2 para el inicio 16 para el desarrollo y 2 para el cierre. El solo hecho de prepararse rigurosamente en este punto, teniendo claro lo que se quiere decir, decirlo y después decir por qué se dijo, ya empezará a hacer la diferencia en la calidad de sus intervenciones en público.

Es muy importante tener un buen inicio y también un buen cierre, éstos son los dos momentos que su auditorio recordará con más fuerza. Un buen inicio debe anunciar su mensaje de manera que el auditorio se enganche con usted, es decir, deje de hacer lo que esta haciendo, para prestarle atención. No desaproveche este momento ni tampoco el final o cierre que es otro momento de máxima atención del público que asistirá a su presentación.

Otro punto importante a practicar es el contacto visual con la audiencia. Hábleles a ellos no a la pared ni al suelo ni a las puertas y menos al techo (los que están en primera fila se podrían asustar con sus ojos en blanco). Entrénese escogiendo una o dos personas en cada cuadrante en los que previamente ha dividido el lugar de su presentación. Hábleles a ellos y espere a que le contesten, a que le envíen signos de que están recibiendo su mensaje.

La próxima vez que lo inviten a hablar en público, pruebe poner en práctica estos consejos y, créame, no será tan fuerte el dolor de estomago.


    Jaime Lértora

    Jaime Lértora

    ¡Habla Jaime!

    Columnista