Grupo de ciudadanos

La polémica en términos civilizados y hasta amable, además de breve, que acaban de protagonizar el Movimiento Ciudadanos por el Cambio y el presidente del Congreso, a raíz de haber éste llamado “grupo de amigos” a la organización, puede resultar de utilidad si, más allá de la esgrima verbal y mediática, da pie a plantear la necesidad de mayor definiciones sobre la nueva agrupación.

| 28 abril 2012 12:04 AM | Columnistas y Colaboradores | 670 Lecturas
670

Definitivamente, no se trata de un grupo de amigos, pues no es la amistad y la fraternidad lo que los une, sino intereses políticos, entendidos estos positivamente, como la coincidencia de objetivos sobre cómo alcanzar el poder, participar en él o influir sobre él.

Los pronunciamientos del movimiento nos han ilustrado al respecto y, sin opinar sobre el fondo de los mismos, creemos que deben tener espacio en el debate político, que no admite exclusiones en una democracia.

Pero haría falta una mayor definición orgánica de la agrupación, que ciertamente no es un grupo de amigos, pero tampoco termina de cuajar como partido organizado.

Como fuerza política emergente que obviamente busca hacerse un espacio en el espectro político nacional, sería deseable que sus integrantes crearan condiciones para concertar sus posiciones internas y su diversidad y convertirse en un partido que participe en la vida política nacional, con la responsabilidad y los riesgos que tal conversión implica.

A ello podría apuntar Ciudadanos por el Cambio, cuyos integrantes están seguramente al tanto de que la actividad política depara muchas veces frustraciones que hay que saber aceptar, teniendo conciencia de que lo importante es superarlas y salir adelante.

Es importante que la agrupación que motiva estas líneas no haya caído en actitudes de mal gusto, como la de asumir actitudes estridentes contra el Ejecutivo, que pueden convertirse en shows mediáticos que a nada bueno conducen; después de haber tenido una estrecha cercanía política con quien hoy conduce los destinos de la nación.

Tal antecedente, que conlleva la tentación de la emotividad y el subjetivismo que nublan las palabras y las decisiones políticas, debe quedar plenamente superado, para el desarrollo y la madurez de Ciudadanos por el Cambio.

Por lo demás, debemos destacar el brillo intelectual y las importantes trayectorias de muchos de los valiosos integrantes de la agrupación, virtudes que deben servir para aportar al debate de las grandes decisiones nacionales y la solución de los grandes problemas del país.

Ese aporte debe ser hecho en el marco de una visión orientada a lograr el anhelado consenso nacional en torno a metas comunes de desarrollo integral y progreso social, que tanto necesita y demanda la ciudadanía, por encima de posiciones y colores políticos.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...