Grobman y los transgénicos: El pez muere por la boca

En la Conferencia de las Partes del Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, realizada en Bonn, Alemania, entre el 12 al 17 de mayo pasado, el Perú hizo un verdadero papelón al asumir una posición contraria a los principios precautorios frente a las amenazas de los organismos genéticamente modificados (OGM) para la salud, la alimentación y la biodiversidad.

Por Diario La Primera | 30 jun 2008 |    

Este rol le tocó al Dr. Alexander Grobman Tversqui, destacado investigador, agrónomo y genetista, empresario ligado a multinacionales que producen semillas y él mismo un acérrimo defensor de los transgénicos. Pero su posición, contraria a la política nacional en el tema, recibió el aval y el apoyo incondicional nada menos que del ministro de Agricultura, Ing. Ismael Benavides Ferreyros. Ambos han cumplido el papel de “Caballos de Troya” de las multinacionales productoras de transgénicos.

En declaraciones formuladas a un matutino local, el Dr. Grobman ha dicho que quienes se oponen a los transgénicos (él dice a la biotecnología) son los mismos que pretenden obstaculizar y poner trabas al TLC con Estados Unidos y que con esta posición lo que están haciendo es que el Perú se quede para siempre subdesarrollado y tercermundista.

El Dr. Grobman y con él el ministro Benavides y todos los pro transgénicos parapetados en el aparato del Estado nos quieren decir que la receta para salir del atraso es que el Perú, un país megadiverso, con una historia de diez mil años de desarrollo biotecnológico y que ha proporcionado verdaderos milagros alimenticios al mundo renuncie a todo este patrimonio a favor de las cuatro corporaciones, entre ellas Monsanto, que controlan el 85 por ciento del comercio mundial de cereales y semillas.

No es cierto tampoco, como argumentan los operadores de la Monsanto, DuPont y otros gigantes que controlan el comercio mundial de agroquímicos y alimentos genéticamente modificados, que con la biotecnología se resolverá el hambre en el mundo. Hay suficiente alimento en el mundo. Pero no hay acceso a esos alimentos para 2 mil millones de pobres.

Las mega corporaciones de alimentos, tanto las que producen como las que distribuyen, creen que ha llegado, con la actual crisis alimentaria mundial, el momento de cerrar el círculo de su dominio: la energía y los alimentos son los grandes poderes del siglo XXI.

Dr. Alexander Grobman Tversqui y ministro Benavides: el pez muere por la boca.


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