Por la gran transformación

Quién hubiera pensado que veinte años después de la derrota militar de Sendero Luminoso, la sociedad peruana iba a estar discutiendo y enervándose por lo que parece un incremento en la presencia de este grupo, ahora en el espacio político. Sin embargo, eso es lo que está ocurriendo.

| 12 julio 2012 12:07 AM | Columnistas y Colaboradores |1.2k Lecturas
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El domingo último, el diario más antiguo y conservador del país, en primera plana, sugiere lo impensable viniendo de sus páginas: que habría que apoyar a Patria Roja para que mantenga el control del SUTEP porque el MOVADEF quiere controlarlo.

¿QUÉ PASÓ Y QUÉ NO PASÓ PARA LLEGAR A ESTE RESULTADO?

Desde inicios de los 70’s la economía peruana experimenta una sostenida crisis de su sector externo: los términos de intercambio (T de I) caen sostenidamente, con esporádicas interrupciones. Esta caída se estabiliza a principios de los 90’s. Para una economía tan dependiente de sus exportaciones primarias, como la nuestra, la estabilización de los T de I contribuyó grandemente a la estabilización de la economía. Esto fue ayudado por la derrota militar (gestada a lo largo de los 80’s) de Sendero Luminoso (SL), que generaba destrucción e incertidumbre.

Las reformas de los 90’s tuvieron como premisa que el mercado, sin control alguno, conduce a los mejores resultados. Se privatizó la economía y se hizo anémico al Estado. Esto aumentó el poder de los grupos económicos, redujo el poder de las clases medias y bajas, redujo, limitó e impidió la presencia del Estado en todo el territorio y el ejercicio de su rol intermediador y equilibrador, tanto en lo político como en lo económico.

Vencido SL, fue olvidada la integración del territorio nacional, la elevación de la productividad de la economía en regiones fuera de Lima y la Costa, la necesidad de desarrollar mercados, la distribución y la inclusión social. La economía y el Estado fueron configurados para que, prácticamente, sean tomados en cuenta solo los intereses del capital. Su propuesta de país fue el fujimorismo y el Perro del Hortelano, de Alan García.



LOS COSTOS DEL ABANDONO DE LA GRAN TRANSFORMACIÓN (GT)

Desde el 2006, Humala creció políticamente proponiendo desechar la política del Perro del Hortelano, criticó a García por prometer y no cumplir y ofreció la revocatoria de los cargos elegidos: “Lo que el pueblo pone democráticamente también lo puede sacar si no cumple, empezando por el presidente”.

Humala presidente adoptó su versión del Perro del Hortelano, convirtió la Inclusión Social en política social y la Hoja de Ruta en una propuesta fujimorista. La expansión de los mercados internos no está ocurriendo, lo que hará difícil que se sostenga el crecimiento. Si la crisis internacional se convierte en la “tormenta perfecta” que anuncian reconocidos economistas del mundo, sufriremos las consecuencias del abandono de la GT. ¿Y qué pasará con el MOVADEF?

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José Oscátegui Arteta